(NOS EQUIVOCAMOS O ACERTAMOS PERO NADIE PUEDE DECIR QUE NO ESTUVIMOS HACIENDO EL INTENTO DE CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR, MAS JUSTO Y MAS EQUITATIVO MIENTRAS DESALOJAMOS DEMONIOS, DRAGONES Y FANTASMAS)
18.10.17
LA ÚLTIMA CARTA DEL ASESINO
Para liberar mi conciencia, es necesario que escriba, porque debo confesar que soy un asesino, un hombre que ejecuta sin frialdad a sus víctimas propicias.
No lo hago por dinero, lo hago por autoestima, hasta el momento he cometido tres crímenes de los cuales no me siento ni culpable ni orgulloso. Muertes que ahora me son indiferentes.
Siempre fue igual, las relaciones con mis víctimas se mantuvieron por algunos años, y luego me enardecian con una fiebre de impaciencia. Me impacientaba incluso el afecto, aunque la mayoría de mis observaciones estaban en compartir la vida diariamente. Me molestaba desde como cogian las llaves del coche para llevarla tintineando con una especie de felicidad estúpida hasta encontrar los ambientes de la casa revueltos con sus perfumes, sus olores o sus emanaciones.
A las tres las maté de la misma manera, como estoy pensando cometer mi cuarto asesinato, la Magnum 44 (que además es la única forma de pistola que conozco, por las películas de cine alas que soy aficionado) construida con el áspero metal de la rutina, esperar el momento de silencio, colocar el arma en la frente en medio de los ojos y tirar del gatillo, sin sentir absolutamente nada. Deshacerse del cuerpo es lo más fácil. Tampoco falta algún ganapán que se haga del trabajo pesado por unas cuantas monedas y se haga del cuerpo por el resto de sus días. Esos abundan. Y hacen sus miserias con un orgullo digno de mejores causas.
Apuntó que no entiendo porque esta vez se me hace mas dificil.
Envejezco, de seguro, apegado a las rutinas. O me he vuelto flojo, o me estoy poniendo como un tonto sentimental.
Lo cierto es que la nueva Magnum se ha ido formando con el tiempo y reconozco en ella un poco más de peso, que sus antecesoras, que deseche la misma noche en que las usé.
Ella vendrá, espero que se vista para esta luna con su ternura extraña, (calzoncitos como tangas, medias negras, pese a la flacidez) y luego de poseerla -como hice también con las otras- y mientras descansa el sutil orgasmo, colocaré el arma como ya he señalado antes y acabaré con su vida de apremios entre su propia lentitud.
Y aunque sus gemidos fuertes, casi me hacen desistir, no he podido evitar realizar el ritual nuevamente, casi con gusto.
Pum! adios proyectos al futuro, viajes y demás ilusas ilusiones.
No, pero esta vez la bala ha atravesado contra mi conciencia y me veo sangrar y ahogarme en mis últimos estertores, mientras en este femenino rostro final descubro los ojos del verdadero amor.
Yo era un asesino, ahora soy un suicida involuntario, otro más a una lista patética.
De "Desconocido y otros cuentos aún más desconocidos"
Hugo Del Portal
21.9.17
PEQUEÑA HISTORIA DE GABRIELA.
Estudiaba literatura en la Facultad de Letras de la UNMSM y tenía una risa ronca de tanto darle al pucho que le sobrevenía cuando leía unos poemas que escribía en los que se notaba la influencia de mano medio hamartica de Alejandra Pizarnik. Su presencia, a veces traía unos rayos de sol.
Un día anónimo y gris desapareció de la Facultad y a los meses nos enteramos que se había casado con prisas embarazosas. Cuatro años estuvo casada y tuvo dos hijos. Se divorció y meses después se junto con un muchacho que no producía mucho circulante pero que le endilgo dos hijos mas.
La reencontré a los años en un supermercado, estaba haciendo compras para las maletas porque se iba a los Estados Unidos. En el carrito distinguí algunos kilos de café peruano y las infaltables botellas de pisco. Se había casado con un gringo pintor al que había conocido en facebook, que se había aparecido en Lima de la noche a la mañana y que ademas la ofrecía una nueva vida en Norteamérica.
Decía (o dijo) que su marido tenía unas manos primorosas, di-vi-nas silabeaba entornando los ojos.
Sus amigas se quedaron atónitas cuando ya pasados los cincuenta y después de años de una imbatible soltería, decidió casarse con ese gringo simpaticón al que había amado en y desde las redes, y que aparte de todo era un intelectual, un artista, un pintor. Entonces se malentendió lo de las manos.
Gabriela se caso con el gringo. Hizo su luna de miel en Máncora y a los pocos meses el gringo la pidió legalmente y ella partió a ese paraíso de gusanos que suele ser Miami, y que identifica la esperanza del clasemediero nativo de este país: El Miami y whisky como ideal de vida.
Al comienzo todo fue bien. Ella se acostumbro a caminar desnuda por la casa porque el gringo quería tener relaciones todo el santo día. Su satiriasis era incansable. Aunque extraña porque después de una operación de próstata había quedado impotente como funcionario de la administración pública peruana. Tenía una artilugio que le provocaba una erección semi dura, y que el activaba con una especie de bomba de agua que apretaba manualmente al lado de los cojones.
Terminaba el proceso con una especie de tubo de vació, una succion mecánica que le daba una dureza de mas o menos un cuarto de hora.
Bueno, pero lo que sabía hacer con las manos era de gran potencial erótico. (Quizás así recién se aclaro lo de las manos di-vi-nas)
Sin embargo y con el tiempo, el gringo (que recibía una pensión de 2400 dolares, de la que el estado se quedaba con 800 cocos) empezó a poner inconvenientes para que Gabriela saque su brevete, aprenda inglés o trabaje, y si por algún milagro amical, trabajaba, comenzaba a hacerle pagar su comida, su shampo, sus cigarros y sus cervezas, y aunque el acoso sexual con bomba de vacío era incesante, Karl comenzó a aparecer en casa inflamado de bourbon, con marcas de lápiz labial en la camisa, y hasta se atrevió a encajarle un par de combos (en las piernas) so pretexto que Gabriela era un india insolente.
Una amiga cubana de las que sobran en Miami alternando el gimnasio con la chamba y que se dedicaba al puterío callejero la aconsejo, denúncialo, chica que ese "homble" no te puede tocar un pelo....la policía se lo lleva "pleso", aquí la ley es jodidísima. Gabriela paró bien las orejas.
Las leyes americanas especifican que entre marido y mujer no puede haber robo. Fue de la caja fuerte de Karl de donde Gabriela obtuvo los 2800 dólares (una semana de cuatro horas diarias que el detective contratado usó para conseguir, el teléfono y la dirección de la amante, así como algunas fotos en donde el gringo lucía muy amoroso con una gringa algo mayor con unas tetas falsas, evidentemente postizas)
Cuando Gabriela lo confrontó con las pruebas en mano, el colorado tomó un tono pálido y lívido.
La policía lo desalojó de la casa por los golpes, aunque últimamente solo la empujaba contra las puertas, y el juez fue severo asignando para Gabriela como esposa, otros 800 dólares de la pensión de Karl con lo que el gringo terminó por arreglárselas para vivir pintando cuadros y retratos personalizados en un malecón (de esos que abundan en Miami) y así juntar unos dolares mas que le permitieran vivir con dignidad.
Gabriela trabaja, gana un sueldo regular por atender mesas en un Dennys (y propinas) y a veces el turco que administra el local le aplica unas caricias duras en su trasero peruano.
Tiene un marido hondureño (al que llaman El Catra, por lo de catracho) que le calienta la cama, le hace el amor como Dios manda pero que no aporta mucho y a veces se toma las Miller de la nevera sin pedir permiso. Ve mucha televisión. Sobre todo maratones de películas con Dwight Jhonson alias La Roca, al cual admira con una devoción centroamericana.
Hace poco la encontré por Lima, estaba con su hijo y hablaba con una ronquera cervecera y de Marlboro inconfundible. Me contó con alegría y lisuras su aventura en los Estados Unidos de Norteamérica. Seguía enjuiciando al gringo para aumentar la pensión que ya no le alcanzaba ni para las cervezas el mes. No se porque sentí cierto ánimo vindicativo, ese sentimiento voraz y autodestructivo que sigue cuando al amor le sucede como un hijo, el desamor.
A sus cincuenta y tantos sigue siendo atractiva y sensual, pero en esta vida los viejos y las viejas de esa edad ya apestan para la energía del arrebatado deseo juvenil.
Prefiero recordarla de cuando escribía esos poemas mal copiados de La Pizarnik y no como esta versión de lo que le hace ese país continente, a los sudamericanos que les venden su alma:
es decir, como que les roba el brillo de la mirada.
De "Desconocido y otros cuentos, todavía más desconocidos" de Hugo Del Portal
9.7.17
DIARIO DE LA DESOCUPACION
Uno siempre es mas como quien mas le necesite.
Página 50
Aunque suele parecer todo lo contrario, no juzgo el estilo de vida de los demás, si la gente cree que llegará, a buen puerto, en el lago de las ilusiones, con el tip del cinismo, la trampa, la pendejadita, o la canallada en suma, les aseguro que caminan por hondonadas peligrosas y que así como todos somos libres para actuar (por libre albedrío) las consecuencias de nuestros actos son compensadas por leyes universales inapelables. No hay Karma sin devolución.
La fuerza de lo superior radica en lo impávido que suele parecer al respetar las leyes y sus consecuencias, en las cuales nunca interviene.
A mis amigos que juegan en esta lides son a los que mas acepto y comprendo, y en verdad como tengo una cara impuesta de hombre serio a mi nunca me han propuesto nada interesantemente truculento, así es que soy medio asperger y digo cosas mal pensadas y a veces me parezco al personaje de Jack Nicholson en Mejor imposible.
Pero, como todos, tengo mis demonios chicos, medianos y grandes (que asoman al primer descuido) y ellos saben mejor que nadie, que a quienes estimo y quiero los cubriría con la fuerza aterradora del afecto que les tengo, así hayan matado a alguien.
Porque soy un focking incondicional
Aunque esas cosas se descubran a la flor de las copas, o en el calor de las pasiones, uno siempre es mas como quien mas le necesite.
HDP
Página 50
Aunque suele parecer todo lo contrario, no juzgo el estilo de vida de los demás, si la gente cree que llegará, a buen puerto, en el lago de las ilusiones, con el tip del cinismo, la trampa, la pendejadita, o la canallada en suma, les aseguro que caminan por hondonadas peligrosas y que así como todos somos libres para actuar (por libre albedrío) las consecuencias de nuestros actos son compensadas por leyes universales inapelables. No hay Karma sin devolución.
La fuerza de lo superior radica en lo impávido que suele parecer al respetar las leyes y sus consecuencias, en las cuales nunca interviene.
A mis amigos que juegan en esta lides son a los que mas acepto y comprendo, y en verdad como tengo una cara impuesta de hombre serio a mi nunca me han propuesto nada interesantemente truculento, así es que soy medio asperger y digo cosas mal pensadas y a veces me parezco al personaje de Jack Nicholson en Mejor imposible.
Pero, como todos, tengo mis demonios chicos, medianos y grandes (que asoman al primer descuido) y ellos saben mejor que nadie, que a quienes estimo y quiero los cubriría con la fuerza aterradora del afecto que les tengo, así hayan matado a alguien.
Porque soy un focking incondicional
Aunque esas cosas se descubran a la flor de las copas, o en el calor de las pasiones, uno siempre es mas como quien mas le necesite.
HDP
8.7.17
DIARIO DE LA DESOCUPACION
Reacciones postergadas.
Página 49
Yo creo que uno sabe en el fondo cuan necesario es manejar a tiempo los instintos, y que la corazonada o suposición suele ser, a veces, una llamada sin contestar del inconsciente colectivo.
Enardecerse es casi necesario, decir bajo cualquier forma (a veces hasta de mala manera) estoy harto! es necesario y vital.
Ese serenity now te llevará al all crazy en algún momento.
Para mantras serios y para evitar un posible infarto no crean en los cuentos de las filosofías modernas (eso del auto contrólate) que no hace mas que obligarte a aceptar un desacuerdo y a bajar la cabeza ante el cinismo y la iniquidad.
Tenemos derecho a putear (y a conchamadrear) mas allá de lo que nos quieran contar los pezzonavantes de las iglesias (ahora) económicas y los vetustos macarras de la moral fingiéndose sensiblemente profundos.
Si, tan profundos como un plato de sopa.
HDP
Enardecerse es casi necesario, decir bajo cualquier forma (a veces hasta de mala manera) estoy harto! es necesario y vital.
Ese serenity now te llevará al all crazy en algún momento.
Para mantras serios y para evitar un posible infarto no crean en los cuentos de las filosofías modernas (eso del auto contrólate) que no hace mas que obligarte a aceptar un desacuerdo y a bajar la cabeza ante el cinismo y la iniquidad.
Tenemos derecho a putear (y a conchamadrear) mas allá de lo que nos quieran contar los pezzonavantes de las iglesias (ahora) económicas y los vetustos macarras de la moral fingiéndose sensiblemente profundos.
Si, tan profundos como un plato de sopa.
HDP
21.10.16
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Página 47
Terminado el informe, lo releyó dos veces y corrigió las faltas ortográficas persistentes. Encendió un cigarrillo ( de esos que robaba de cualquier cajetilla indefensa ante el menor descuido) y logró escuchar los gritos estridentes de su vulgar mujer. Entendió algo así como que se vencía el recibo de pago de los servicios de mantenimiento y agua potable, en retazos de voces que se ahogaban.
Piensa en el beneficio económico de lo que pensaba obtener con la redacción del informe y sus variadas propuestas de atención para el servicio. Iban calculadas de arriba hacia abajo y al final era prácticamente lo mismo y se animo a auto calificarse de hombre hábil, presto para el buen negocio.
Pensó en Sara y en la cantidad de meses que no se veían. Es que no había tenido dinero para gastar en una discoteca, varias cervezas y el consabido hotel en donde se consumaría el enhiesto deseo.
Tuvo una erección que espantó pensando en su realidad. Agregó algunos rostros desagradables.
Ese pensamiento lo puso triste y de pronto se sintió miserable y un par de lagrimas perlaron su rostro afilado. Así era el, como todos los humanos, tan imperfecto, tan emocionalmente inestable, y paso de la sensación de excitación y de la pena al odio a sus semejantes (sobre todo a aquellos que les iba bien con la vida en paz) Yo soy mejor que esos concha su...madres, pensó.
Mañana nos cortan el agua, repitió su mujer desde el dormitorio, insistiendo en opacar una noche de por si ya obscura. La recordó de hace unos años atrás, cuando no estaba invadida por la amargura.
Era sensual, alegre y dispuesta al sexo. Volvió a sentir la erección.
Se acerco a la cama en donde la mujer hojeaba una revista antigua, decorada con pijama y medias de futbolista. Se sentó en el borde y estirando la mano trato de tocarle un pie.
La mujer dio un puntapié al aire y luego de varias lisuras altisonantes, remato la escena quedándose en la posición que era la alegoría de la antesala de un golpe con el puño. No me jodas, se escuchó.
Ya desplazado y dentro del baño, se miró en el espejo, observó su calva irreversible, sus ojos sin brillo y los mostachos que le hacían una expresión como de eterno lamento.
Volvió a sentir ganas de llorar y odio la felicidad por ser un instante tan esquivo.
El odio lo hizo sonreír y prometió vengarse del mundo aunque nunca (ni en su lecho de muerte) podría saber cómo. Yo soy un hombre se dijo pero el eco le pareció poco convincente.
Sentado en la taza del baño se masturbó con entusiasmo.
Ya era lo único que le quedaba. las manos escupidas, el frote desesperado, su imagen casi simiesca,
El placer lo hizo, aunque brevemente, feliz.
HDP
29.9.16
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Disturbios en nombre del corazón
Página Cuarenta y seis
El amor por ella está superando todas las expectativas normales.
El amor por ella está superando todas las expectativas normales.
Se está convirtiendo en una indeseable fuente de loca claridad.
Teme, de verdad, no estar a la altura de las circunstancias o lo que es peor, no ser entendido o no entender -con la procaz criticidad que demandan estos tiempos modernos- pero le vale nada incendiarse entre la poesía que escribe con una sangre tersa pero irremediablemente rabiosa y transparente.
Esta vez va a ir hasta que acabe el camino, que es el final en el que empieza todo el asunto de la verdad definitiva, absoluta, total.
Después contará -entre tragos, no bebidos por cierto- que le fue como siempre que aprendió algo con el concurso de los sentidos erizados, y dirigidos por una alma traviesa de impenitente soñador.
Le fue, como siempre que ganó los mejores días de sol, osea de la puta madre.
HDP
Después contará -entre tragos, no bebidos por cierto- que le fue como siempre que aprendió algo con el concurso de los sentidos erizados, y dirigidos por una alma traviesa de impenitente soñador.
Le fue, como siempre que ganó los mejores días de sol, osea de la puta madre.
HDP
25.2.16
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Diario de la desocupación
Pagina 45- Poder no rima con mujer.
Voy a tomar prestadas las palabras de un amigo que bien señala que lo peor de cada hombre en este país está en su mujer.
Los peruanos somos de naturaleza dócil a lo femenino? . No parecería por la forma peruana de expresar amor, que es dándose golpes.
Pero en la mentalidad mono bonobo peruana, el macho suele ser ocioso y la hembra mucho mas recursera por lo que inevitable y sibilina-mente toma el poder sin enunciarlo al ser ella la que pone las monedas.
Es raro que cuando acusen al marido la ruidosa (acaso vulgar) esposa calle, y si revisamos la lista de nuestros últimos gobernantes quizas tengamos una lista para el regocijo de los psicólogos.
Fernando (primero engañado por Carola y luego sumiso con Violeta) Alan (y su casi promiscua satiriasis con mentalidad de macho sudamericano) Alberto que cuando recupero el poder del manejo del dinero mando a electrocutar a Susana, Alejandro y su gringa manipuladora, tanto así que conociéndolo lo vendía como sano y sagrado, Alan renovado, con una mujer definitivamente mas firme, y Ollanta con su odiosa y latosa mujercita.
Todas tuvieron cámara de alguna manera, unas menos otras mas pero era obvio que los mencionados al decir en mi casa mando yo, bajaban la voz a tonos imperceptibles.
El elegido venidero debería ser un solitario pero ya saben, que se dice, de los solitarios maduros, así que no es un buen punto para ganar votos.
Al final y sinceramente, los grupos de poder gobiernan a través de sus esbirros pero es con las esposas con las que se coordinan los porcentajes.
La mujer es y será una incógnita pero siempre la preferiremos a la soledad, como los pugnaces aficionados al suicidio que somos.
HDP
Pagina 45- Poder no rima con mujer.
Voy a tomar prestadas las palabras de un amigo que bien señala que lo peor de cada hombre en este país está en su mujer.
Los peruanos somos de naturaleza dócil a lo femenino? . No parecería por la forma peruana de expresar amor, que es dándose golpes.
Pero en la mentalidad mono bonobo peruana, el macho suele ser ocioso y la hembra mucho mas recursera por lo que inevitable y sibilina-mente toma el poder sin enunciarlo al ser ella la que pone las monedas.
Es raro que cuando acusen al marido la ruidosa (acaso vulgar) esposa calle, y si revisamos la lista de nuestros últimos gobernantes quizas tengamos una lista para el regocijo de los psicólogos.
Fernando (primero engañado por Carola y luego sumiso con Violeta) Alan (y su casi promiscua satiriasis con mentalidad de macho sudamericano) Alberto que cuando recupero el poder del manejo del dinero mando a electrocutar a Susana, Alejandro y su gringa manipuladora, tanto así que conociéndolo lo vendía como sano y sagrado, Alan renovado, con una mujer definitivamente mas firme, y Ollanta con su odiosa y latosa mujercita.
Todas tuvieron cámara de alguna manera, unas menos otras mas pero era obvio que los mencionados al decir en mi casa mando yo, bajaban la voz a tonos imperceptibles.
El elegido venidero debería ser un solitario pero ya saben, que se dice, de los solitarios maduros, así que no es un buen punto para ganar votos.
Al final y sinceramente, los grupos de poder gobiernan a través de sus esbirros pero es con las esposas con las que se coordinan los porcentajes.
La mujer es y será una incógnita pero siempre la preferiremos a la soledad, como los pugnaces aficionados al suicidio que somos.
HDP
24.2.16
DIARIO DE LA DESOCUPACION
Diario de la desocupación
Página 48 - Auto marginación 2
Trato -a veces vanamente- de seguir los principios de Jobs (inspiradas palabras que no creo que el mismo las haya cumplido) y es que a partir de los endurecimientos de ciertas convicciones uno aprende a dejar de lado las cosas que no le gustan.
No voy a fiestas ni a reuniones aparentemente fraternales que no sean específicamente familiares (conozco los miedos del ser humano muy bien y mas aun los miedos intelectuales y la vergüenza, propia de los ignaros) y menos a esas que se asemejan a las celebraciones de la película "La teta asustada" porque el mal gusto siempre hiere mis sentidos.
Cuando parece inevitable la celada escapo por la izquierda hacia un lugar que tenga tono multicolor y deseos enhiestos como cuando estaba en el colegio y jugaba en la manifestación de la vida de la manera mas irresponsable y menos culposa.
Página 48 - Auto marginación 2
Trato -a veces vanamente- de seguir los principios de Jobs (inspiradas palabras que no creo que el mismo las haya cumplido) y es que a partir de los endurecimientos de ciertas convicciones uno aprende a dejar de lado las cosas que no le gustan.
No voy a fiestas ni a reuniones aparentemente fraternales que no sean específicamente familiares (conozco los miedos del ser humano muy bien y mas aun los miedos intelectuales y la vergüenza, propia de los ignaros) y menos a esas que se asemejan a las celebraciones de la película "La teta asustada" porque el mal gusto siempre hiere mis sentidos.
Cuando parece inevitable la celada escapo por la izquierda hacia un lugar que tenga tono multicolor y deseos enhiestos como cuando estaba en el colegio y jugaba en la manifestación de la vida de la manera mas irresponsable y menos culposa.
Este sábado, por ejemplo me fui donde hay mujeres muy cercanas a llegar con mucha mas facilidad al paraíso.
El mundo es y será mejor sin mascaras.
El mundo es y será mejor sin mascaras.
15.2.16
DIARIO DE LA DESOCUPACION
Diario de la desocupación
Pagina 47- Amor
Pagina 47- Amor
En mis tiempos no celebrábamos el día del amor y la amistad. El 14 de febrero era San Valentin a secas o el día de los enamorados.
Ese día (como hasta ahora) los telos reventaban porque el amor no se manifestaba jugando con la play sino con el intercambio de bifes.
Siempre los hoteleros y los restauranteros hacen su agosto en nombre del amor, como si la promesa de la pasión se manejara entre los linderos de la cama y la frontera de la mesa.
No era si dentro de la habitación que dabas una ojeada por alguna indiscreta hendidura al cuarto vecino. Juego peligroso porque alguien conocido podría estar al otro lado. Y tambien mirándote.
No guardo recuerdos de los hostales y hoteles porque sabía que en todos estos lugares alguien te mira (el cuartelero siempre es un onanista de marras) y si hay posibilidad, hasta podrían quedar registradas tus bajas pasiones para luego aparecer en una página pornográfica mostrando tus limitaciones en las lides amatorias o lo que es peor tus virtudes eróticas.
Esta sociedad ha convertido lo que es perfectamente natural en farándula para los otros, y ha logrado elevar los polvos a la calidad de trofeos.
Hay un culto mentiroso al cuerpo. Porque que yo sepa si la pareja deja caer las tetas hasta el piso o suelta unas lonjas de mondongos, el excitado en cuestión no se va, ni se retira, muerde los labios y piensa que peores cosas se ha comido con un buen par de tragos de vodka y jugo de naranja.
El romanticismo (por creativo y por costoso) esta a punto de desaparecer, le sobrevivirán los poetas que riman corazón y canción y niño con cariño.
El día de los enamorados pasara todas las eras en la medida de que siga siendo tan comercial y aunque suena trillado o cursi, las mariposas en el estomago nos quedaran como referentes cuando pensemos en el amor.
Porque el amor, en este mundo anda medio muerto. Confundido con deseo exacerbado, conveniencia o simplemente con el miedo a la soledad.
Amar es mucho mas y quizás nunca lo sabremos por su propia esencia críptica, quimérica, definitivamente utópica.
Ese día (como hasta ahora) los telos reventaban porque el amor no se manifestaba jugando con la play sino con el intercambio de bifes.
Siempre los hoteleros y los restauranteros hacen su agosto en nombre del amor, como si la promesa de la pasión se manejara entre los linderos de la cama y la frontera de la mesa.
No era si dentro de la habitación que dabas una ojeada por alguna indiscreta hendidura al cuarto vecino. Juego peligroso porque alguien conocido podría estar al otro lado. Y tambien mirándote.
No guardo recuerdos de los hostales y hoteles porque sabía que en todos estos lugares alguien te mira (el cuartelero siempre es un onanista de marras) y si hay posibilidad, hasta podrían quedar registradas tus bajas pasiones para luego aparecer en una página pornográfica mostrando tus limitaciones en las lides amatorias o lo que es peor tus virtudes eróticas.
Esta sociedad ha convertido lo que es perfectamente natural en farándula para los otros, y ha logrado elevar los polvos a la calidad de trofeos.
Hay un culto mentiroso al cuerpo. Porque que yo sepa si la pareja deja caer las tetas hasta el piso o suelta unas lonjas de mondongos, el excitado en cuestión no se va, ni se retira, muerde los labios y piensa que peores cosas se ha comido con un buen par de tragos de vodka y jugo de naranja.
El romanticismo (por creativo y por costoso) esta a punto de desaparecer, le sobrevivirán los poetas que riman corazón y canción y niño con cariño.
El día de los enamorados pasara todas las eras en la medida de que siga siendo tan comercial y aunque suena trillado o cursi, las mariposas en el estomago nos quedaran como referentes cuando pensemos en el amor.
Porque el amor, en este mundo anda medio muerto. Confundido con deseo exacerbado, conveniencia o simplemente con el miedo a la soledad.
Amar es mucho mas y quizás nunca lo sabremos por su propia esencia críptica, quimérica, definitivamente utópica.
23.6.15
DIARIO DE LA DESOCUPACION
Diario de la desocupación. Página 44.
Matrimonios productivos.
Matrimonios productivos.
En la -vasta o escasa experiencia- que he adquirido he podido determinar que el éxito de los hombres ( mediocres y brillantes) esta respaldado por su propia voluntad y por la presencia de una mujer que es una especie de pilar de fortaleza.
Tengo condiscípulos meridiana-mente inteligentes que han sabido sumarle a su talento, la fuerza y disciplina organizativa de una mujer, algo parecido a lo de Mario Vargas Llosa cuyas mujeres, ( la Sra Urquidi y su prima la Sra Llosa) dieron la dirección adecuada al obvio talento de Mario llevándolo al star system mundial.
En otros, no tan favorecidos por luces, siempre medio zafios, poco cultivados, sin un libro leído en el haber, sino por el desarrollo de la hendidura occipital de la obediencia y sumisión he distinguido la fuerza de la mujer laburante, que los aupó sobre sus espaldas para hacerlos llegar a ese limite material de los caballeros que bajan la cabeza y embisten: casa, autos, lujos -juguetes al fin y al cabo- que una poderosa madre (y a la vez mujer) logra que el domesticado animal conquiste.
No hablo de los bragueteros. esa es una raza aparte y con fecha de vencimiento.
El casarse con una mujer rica no te saca del segundo plano al que regresas tarde o temprano, a través de la búsqueda de una piel mas joven o del expediente del licor o de las drogas o de la amargura que los alimenta.
Espero que nadie se sienta tocado por este comentario, después de todo yo soy el que proclamo el derecho de cada quien a la libertad del estilo que escoja para matar sus demonios o sus pulgas. Algunos las empiezan a matar de verdes viejos.
Y aunque me resulten patéticos, soy incapaz de señalarlos mas allá de su sueño.
Para eso recurren al paquete de las amigas antiguas, esas damas ajadas que a falta de un amor por amor o por fortuna se emputecen por algunas horas de libre albedrío, un viaje al interior, una joya no muy pretenciosa o quizás un poco de atención entre tanta garúa de soledad.
Yo soy el único culpable de lo que tengo y de lo que me falta pero nunca reniego de los años de placer extremo que me llevaron a esta especie de camino de santidad en donde ando -tentado por el deseo disfrazado de sublimaciones- pero con la conciencia tranquila de quien sabe que hizo lo que tenía que hacer.
Porque hasta para auto joderse y suicidarse hay que tener algo de clase.
Tengo condiscípulos meridiana-mente inteligentes que han sabido sumarle a su talento, la fuerza y disciplina organizativa de una mujer, algo parecido a lo de Mario Vargas Llosa cuyas mujeres, ( la Sra Urquidi y su prima la Sra Llosa) dieron la dirección adecuada al obvio talento de Mario llevándolo al star system mundial.
En otros, no tan favorecidos por luces, siempre medio zafios, poco cultivados, sin un libro leído en el haber, sino por el desarrollo de la hendidura occipital de la obediencia y sumisión he distinguido la fuerza de la mujer laburante, que los aupó sobre sus espaldas para hacerlos llegar a ese limite material de los caballeros que bajan la cabeza y embisten: casa, autos, lujos -juguetes al fin y al cabo- que una poderosa madre (y a la vez mujer) logra que el domesticado animal conquiste.
No hablo de los bragueteros. esa es una raza aparte y con fecha de vencimiento.
El casarse con una mujer rica no te saca del segundo plano al que regresas tarde o temprano, a través de la búsqueda de una piel mas joven o del expediente del licor o de las drogas o de la amargura que los alimenta.
Espero que nadie se sienta tocado por este comentario, después de todo yo soy el que proclamo el derecho de cada quien a la libertad del estilo que escoja para matar sus demonios o sus pulgas. Algunos las empiezan a matar de verdes viejos.
Y aunque me resulten patéticos, soy incapaz de señalarlos mas allá de su sueño.
Para eso recurren al paquete de las amigas antiguas, esas damas ajadas que a falta de un amor por amor o por fortuna se emputecen por algunas horas de libre albedrío, un viaje al interior, una joya no muy pretenciosa o quizás un poco de atención entre tanta garúa de soledad.
Yo soy el único culpable de lo que tengo y de lo que me falta pero nunca reniego de los años de placer extremo que me llevaron a esta especie de camino de santidad en donde ando -tentado por el deseo disfrazado de sublimaciones- pero con la conciencia tranquila de quien sabe que hizo lo que tenía que hacer.
Porque hasta para auto joderse y suicidarse hay que tener algo de clase.
23.4.15
LA INEXORABLE BREVEDAD DE LO ETERNO
Capítulo 1
Milagritos y Pepelucho.
Milagritos y Pepelucho.
Miró al espejo que flotaba en el techo de la habitación, la que le pareció un cubo lleno de reflejos. Tendido en la cama pensó que se podía afeitar, esa barba de náufrago de dos días, echado. Sonrío con una hilaridad ahogada.
Con las manos (como examinando texturas) recorrió los pies de Milagritos.
Con la mirada seguía sus piernas, sus muslos, su cadera generosa, sus pulposas nalgas, y con ella misma, conducía la exploración sus manos (apoyándose en lo que observaba en el espejo del cielo raso) así, intentaban, llegar al ojo ciego femenino lubricado por el placer.
Conocí a Pepelucho de niño, yo le llevo unos 8 años, en esa época yo tendría quizás veinte años y el doce, era un gordito de mirada extraviada, el cabello cortado al ras como una pequeña mata de hierba levantándose al sol, y mientras su tío Jorge lo llamaba para darle una propina, el, incansable y pausado, pateaba la llanta del poderoso Oldsmobile 78 estacionado en la puerta de la casa de su abuela.
Toma Lucho, le dijo su tío y ven a ver como meto un tacle asesino, ofreció.
Jorge bajo del poderoso Oldsmobile 78 y tomando distancia de una pared, pego un salto, golpeándola con la pierna derecha; que hizo que el muro se remeciera como si se fuera a caer, lo que Pepelucho observaba como seducido sin importarle si le caían encima, algunos ladrillos que se desprendieron desde arriba. Lucía como hipnotizado, con la boca abierta y el billete de veinte soles en la mano.
Milagritos rió de la anécdota, con un gesto coqueto mientras buscaba la entrepierna de Javier con sus pies. Comenzó a provocar una inmediata erección.
Animado por el juego, Javier se colocó a la cabecera y beso los labios gruesos, mordió los lóbulos de las orejas y trato de encajar concavidades y convexidades.
Milagritos correspondió el gesto, se colocó de lado y susurro, como desgarrando el silencio caliente de la tarde, ¿quieres hacérmelo por atrás?
Con las manos (como examinando texturas) recorrió los pies de Milagritos.
Con la mirada seguía sus piernas, sus muslos, su cadera generosa, sus pulposas nalgas, y con ella misma, conducía la exploración sus manos (apoyándose en lo que observaba en el espejo del cielo raso) así, intentaban, llegar al ojo ciego femenino lubricado por el placer.
Conocí a Pepelucho de niño, yo le llevo unos 8 años, en esa época yo tendría quizás veinte años y el doce, era un gordito de mirada extraviada, el cabello cortado al ras como una pequeña mata de hierba levantándose al sol, y mientras su tío Jorge lo llamaba para darle una propina, el, incansable y pausado, pateaba la llanta del poderoso Oldsmobile 78 estacionado en la puerta de la casa de su abuela.
Toma Lucho, le dijo su tío y ven a ver como meto un tacle asesino, ofreció.
Jorge bajo del poderoso Oldsmobile 78 y tomando distancia de una pared, pego un salto, golpeándola con la pierna derecha; que hizo que el muro se remeciera como si se fuera a caer, lo que Pepelucho observaba como seducido sin importarle si le caían encima, algunos ladrillos que se desprendieron desde arriba. Lucía como hipnotizado, con la boca abierta y el billete de veinte soles en la mano.
Milagritos rió de la anécdota, con un gesto coqueto mientras buscaba la entrepierna de Javier con sus pies. Comenzó a provocar una inmediata erección.
Animado por el juego, Javier se colocó a la cabecera y beso los labios gruesos, mordió los lóbulos de las orejas y trato de encajar concavidades y convexidades.
Milagritos correspondió el gesto, se colocó de lado y susurro, como desgarrando el silencio caliente de la tarde, ¿quieres hacérmelo por atrás?
De la novela "La inexorable brevedad de lo eterno"
Parte 1 Otredad de mí
Parte 1 Otredad de mí
3.3.15
LA MEJOR FORMA DE ESCRIBIR UNA DISCULPA
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN-
Pagina 32 - LAS DISCULPAS DEL POETA
Para quien suele vivir en estado de equivocación el asunto es muy sencillo, el solo acto de pensar (mal o bien) trae implícita la disculpa, osea ya esta en el paquete.
No es que nos neguemos a aceptar errores (vivimos del y en el error) Es mas, un escritor tiene suerte si no tiene que disculparse, la disculpa es el acto de destruir lo que hayamos escrito.
Publicable o no, no hay forma de dar marcha atrás, solo el borrador, o la opción eliminar la publicación nos permite unos segundos de impunidad. De una falsa impunidad.
Juzgados somos todos, los juicios son pesados como los parpados del poema de Benedetti (pesados como juicios)
En una sociedad en donde no hay responsables por las cosas graves que conlleva el sistema, es patético y hasta ridículo pedir satisfacciones por opiniones que suenen vulgarmente machistas y tienen como referente un nombre.
La generalidad no entra en esta categoría, y lo que se juzga no es el que sino el como, no es el fondo sino la forma. Y eso de viene de escalas valorativas distintas.
La generalidad no entra en esta categoría, y lo que se juzga no es el que sino el como, no es el fondo sino la forma. Y eso de viene de escalas valorativas distintas.
Es lo mismo decir, la señorita fulana tiene un hermoso derriere que escribir que tiene un rabo hermoso, hay una distancia de afeminamiento y huachafería y por el otro lado, de soecidad.
Discúlpame, dice el poema de Cohen, si no me enamore de tu espíritu o de tu conversación.
Caí rendido a tus pies cuando pude ver tu hermoso trasero.
Algo así comente y he provocado las santas iras de las damas en base de cincuenta, que hasta han amenazado con no participar en los divertimentos grupales sino se me excluye de los mismos.
No creo que se refieran a generalidades porque eso si sería de cuerdo de atar, de las que no me imagino siquiera buscando reparar en meditarlas. Tendría que andar esquivando a la gente por las calles.
Los poetas nos disculpamos con un verso, y con eliminar lo escrito que es algo así como arrancarse el tiramisú de limón del cuerpo, pero si resulta tan importante, invierto en dos palabras: mil disculpas.
En cuanto a las reuniones, descuiden , tengo prohibido por el medico (al que no hago caso) la ingesta de bebestibles espirituosos, y muchas cosas pendientes por lo que tengo pensado deprivar de mi augusta y enaltecedora presencia a mis condiscípulos del setenta y seis. Sin resentimientos.
La verdad es que tampoco me inspiran cosas nuevas. Uno siempre quiere mas a alguien, que a otro, son cosas irremediables de estas inconsciencias de la afinidad.
Por lo demás, salvo un par de buenas conversaciones, yo tampoco soy de los que dan mucho.
Amo mi soledad, me auto margino por vocación y si en este país no se es resentido social entonces se es un vano, un esnobista y un tonto. Definiciones en las que no pienso aterrizar.
Dicho lo dicho y sin mas posibilidades de redención dejo estas líneas para quien se interese en leerlas, para que sepa que tras esta mascara Hipster, hay un ser que peca de resacas al escribir.
Paz y amor como en los idos setenta.
2.2.15
LA INEXORABLE BREVEDAD DE LO ETERNO
FLASBACK
Mientras el vehículo de transporte público se desplaza a trotes, deteniéndose, a cada instante, a recoger pasajeros en cualquier lado, miro mi reloj y maldigo: nuevamente tarde en el focking trabajo, ¿a qué hora debo de salir de mi casa para lograr esa virtud cretina que es la puntualidad?
El chofer abre su periódico populachero y lo revisa en todos los semaforos en que se detiene, pareciera estar leyendo "Cien años de soledad" en su aparente pero disipada concentración, y tan solo se esta regocijando, como un simio exarcebado, en los amplios cuartos traseros de la malcriada (una desconocida muchacha que no ha dudado en ajustar el orto en busca de la fama momentánea) que le otorga la contra caratula colorinche. De ahí a putear por 100 dólares solo hay un paso, un caficho y una desverguenza. Y una historia interminable que se repite contra quienes los dioses castigan con el magnetismo animal de los kavorkas.
Pienso, sin tristeza: Veinte años de matrimonio para terminar odiando a quien pretendió anularme (con mi complicidad) y convertirme en lo que el mundo cree que soy, un dejado, un talento desperdiciado, en el mejor de los casos, un pringado como dirían en España.
Cuando llego a mi oficina comprendo mas a Bukowski, alguna veces yo también entierro mis odios en whisky. Esta celda con computadora y vista a las secretarias mustías es mi costo de esclavo liberto. Es el tiempo en que debería estar leyendo y siendo feliz, un poco a mi manera cambiado por monedas, por servicios, por unos tragos y un par de buenos polvos a la semana.
Sin embargo, lo invierto en hacer un trabajo fácil, leer un poco de información (la que el monopolio mediático me permite) y decidir, sin lisonjas, que tanta arrogancia, si bien me hace antipático (casi como estigmatizado por los zafios de siempre), es la única forma de ser libre que conozco. Y de joder al sistema.
La vida es linda pero para mi esta llena de ascos disticosos.
La política venal, la ignorancia atrevida, el desmadre de la corrupción, que no pueden quitarte nada de lo que has conseguido porque en el fondo nunca tuviste nada real, nada que no sea la vanidad de un ego maniatico, el deseo de un animal en celo y miles de maestros convertidos en voces interiores que rescatas de algún lugar de tu memoria.
Esta es la historia de personas unidas por un hilo común, como aquel de color rojo y nudos pequeños, que cuentan los chinos nos une a todos, y es también mi último intento.
Estoy harto y mas aun, harto de estar harto de estar harto, de estar harto, de estar harto...
Mientras el vehículo de transporte público se desplaza a trotes, deteniéndose, a cada instante, a recoger pasajeros en cualquier lado, miro mi reloj y maldigo: nuevamente tarde en el focking trabajo, ¿a qué hora debo de salir de mi casa para lograr esa virtud cretina que es la puntualidad?
El chofer abre su periódico populachero y lo revisa en todos los semaforos en que se detiene, pareciera estar leyendo "Cien años de soledad" en su aparente pero disipada concentración, y tan solo se esta regocijando, como un simio exarcebado, en los amplios cuartos traseros de la malcriada (una desconocida muchacha que no ha dudado en ajustar el orto en busca de la fama momentánea) que le otorga la contra caratula colorinche. De ahí a putear por 100 dólares solo hay un paso, un caficho y una desverguenza. Y una historia interminable que se repite contra quienes los dioses castigan con el magnetismo animal de los kavorkas.
Pienso, sin tristeza: Veinte años de matrimonio para terminar odiando a quien pretendió anularme (con mi complicidad) y convertirme en lo que el mundo cree que soy, un dejado, un talento desperdiciado, en el mejor de los casos, un pringado como dirían en España.
Cuando llego a mi oficina comprendo mas a Bukowski, alguna veces yo también entierro mis odios en whisky. Esta celda con computadora y vista a las secretarias mustías es mi costo de esclavo liberto. Es el tiempo en que debería estar leyendo y siendo feliz, un poco a mi manera cambiado por monedas, por servicios, por unos tragos y un par de buenos polvos a la semana.
Sin embargo, lo invierto en hacer un trabajo fácil, leer un poco de información (la que el monopolio mediático me permite) y decidir, sin lisonjas, que tanta arrogancia, si bien me hace antipático (casi como estigmatizado por los zafios de siempre), es la única forma de ser libre que conozco. Y de joder al sistema.
La vida es linda pero para mi esta llena de ascos disticosos.
La política venal, la ignorancia atrevida, el desmadre de la corrupción, que no pueden quitarte nada de lo que has conseguido porque en el fondo nunca tuviste nada real, nada que no sea la vanidad de un ego maniatico, el deseo de un animal en celo y miles de maestros convertidos en voces interiores que rescatas de algún lugar de tu memoria.
Esta es la historia de personas unidas por un hilo común, como aquel de color rojo y nudos pequeños, que cuentan los chinos nos une a todos, y es también mi último intento.
Estoy harto y mas aun, harto de estar harto de estar harto, de estar harto, de estar harto...
20.12.13
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Diario de la desocupación
Página 31 - El templo
Despertó de golpe, en su memoria los recuerdos se escabullían y aparecían como los destellos de un flash fotográfico. La boca le sabía a pisco.
Por el olor a eucalipto impregnado en el cuerpo logró deducir que había estado en un sauna. La memoria se amotinó, y vio en ella una sucesión de brindis, un sándwich de jamón (era el Queirolo, el de Pueblo Libre, sin duda) luego las voces desafinadas haciendo el coro a una canción de Iron Maiden y vueltas en el auto hasta estacionar en un edificio anónimo de la cuadra 20 de arenales: El templo.
Solo a Coco se le podía ocurrir denominar así a un lenocinio con el ropaje de baños turcos. Espigadas señoritas ofrecían masajes exageradamente prometedores, delicias insondables, placeres infinitos, sexo al fin y al cabo.
Levantó la vista y vio a Coco, como un cetáceo feliz, desparramado en una especie de poltrona de piscina. Dormía ajeno a su desnudez. La tranquilidad de la absoluta inconsciencia.
Otros putañeros paseaban en toallas, observando a las masajistas, y dentro de todo el ambiente estaba tapizado como por un aura de silencios.
Tenía un elástico con unas llaves ajustándole el antebrazo. Recordó que ahí había dejado su ropa al entrar, en un casillero con llave.
También divisó en los confines del pensamiento que había entregado su billetera, sus celulares, sus llaves en una especie de bolsita de tela a una recepción manejada por una señorita a la que, en sus ojos, se podía leer cierta advertencia de distancia.
Las prostitutas están adentro, señor, no se confunda.
Un ligero dolor de cabeza, una sed inmemorial, el cuerpo descompuesto, son los resultados del exceso de chilcanos, de los brindis innumerables en aras de las borracheras del amiguismo.
Piensa: No tomo más
Las señoritas laburantes cuchichean entre sí, observan la puerta de ingreso y tratan de adivinar cuál de todos esos machos sombríos será el salvador de una noche más de fingida entrega.
Y las horas pasan, Javier da vueltas en la perezosa, se acomoda entre toallones húmedos.
Decide irse. Tapándose con los mismos toallones se incorpora y se dirige al vestidor, ahí con cierta paciencia se cambia, mientras de reojo observa la belleza de una joven morena, alta, más allá de los tacones, delgada, de cuerpo fibroso, de una belleza casi salvaje, se cimbrea suavemente al ritmo de un chilout con base de bosanova. Un reloj de pared marca las 4.35 a.m.
La morena, al sentirse observada, se acerca, soy Estrella, papi, le dice, ya me estoy yendo, si me jalas por 100 dólares, soy tuya hasta el amanecer, servicio completo, no te vas a arrepentir…
Estoy sin auto, responde Javier con amabilidad.
Aquí a dos pisos hay un hotel, 50 soles la noche, sugiere Estrella.
Paso por hoy, sentencia, Javier, se acerca, le coge la barbilla, y murmura Dios sabe que no quisiera pasar le dice con cariño, pero hay que pasar,
La mejor forma de evitar la tentación, es caer en ella, refuta la morena,
Javier asiente y se dirige a la recepción en donde revisa que sus pertenencias estén completas, sale a la calle, el aire fresco lo golpea con suavidad y estira el brazo para detener un taxi que pasa de largo sin hacer caso a la señal….
Una voz enronquecida por la noche canta a sus espaldas, ¿quieres salir papá?
Una dama algo mayor, se abre el abrigo y muestra unos pechos maltratados, macerados por el descuido y una mata de pelos coronando una vulva vieja.
Esta vez un taxi si se detiene. Diez solcitos nomás, responde el chofer mostrando una dentadura cariada que huele a tabaco negro.
Una noche brava maestro, inquiere el taxista, lanzando una risotada
Lima es una ciudad con forma de poto y alma de puta, sentencia mientras el eco de su risa se estrella contra las paredes de una esquina solitaria.
Y somos fanáticamente creyentes, por eso vamos a los templos, advierte Javier…sintiendo que abandona territorios poco explorados, selvas vírgenes, ciudades secretas, puertas clausuradas en el alma.
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Diario de la desocupación
Página 30 - Los enanos y yo
Le pasaba también a Ludo en "Los geniecillos dominicales".
Osea le pasaba al gran Julio Ramón Ribeyro ("Ludo se daba cuenta que su vida estaba llena de enanos que le jugaban malas pasadas")
Y es raro porque normalmente no tengo nada contra los enanos, chatos, suchos, retacos, medio metro, cuarto de pollo, churupacos además.
Si me tratan de morder, llegan como cualquier perro chico como una especie de humano toy a jalonearme el pantalón por los tobillos, y cuando me cruzo con alguno evito cercanías que me obligan a mirarlos desde arriba (como se observan a los insectos con lupa), o darles golpes como que por casualidad les acierte un debido rodillazo en la frente.
A mi los chatos me parecen hombres incompletos que se quedaron a medio camino entre la adolescencia y la juventud, sin desarrollo de las gonadas, por eso la mayoría son medio lampiños, salvo los de los libros de Tolkien que son enanos barbudos y valientes y no cobardes como los que me tocan en suerte en este ruedo cotidiano en donde hay que torear novillos que encima carecen de vello púbico.
No les puedo pegar porque es como maltratar un niño.
No les hablo ni les explico nada porque no soy profesor de kinder.
No me acostumbré nunca a ningún tipo de intrigas y no hay chato que no sea intrigante en aras de su alicaído ego.
Sexualmente son graciosos, porque siempre en el acto pareciera que estan naciendo o que los estan pariendo. Y les gustan las grandotas.
Va a parecer que tengo algo contra los chatos, nada, no ocupan espacio, no hacen sombra, suelen no ser muy listos, (por falta de concentración) y sus odios son los odios que me hacen sentir Gulliver comiéndoselos en el desayuno bañados en miel de maple.
Queridos, yo no encogí a nadie, por qué tanto resentimiento? si tan solo nos separan, algunas malas noches orgiásticas, cigarrillos y pilas de libros.
HDP
17.12.13
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Página 29- Cosas del grintch interior.
El sábado en la mañana desperté de improviso, alguna vecina (la desgracia de vivir en edificios, por la reputa que los parió) había decedido darse una baño de villancicos.
Debo confesar que los Toribianitos me parecen un proyecto de niños gays, insoportable, y que las letras de estas cancioncitas me producen arcadas.
Blanca Navidad? En este país la única navidad blanca es la del Tío Charly y la de todos aquellos que se amenicen y agasajen con tiro sin pistolas.
Sopa le dieron al niño? Mafalda, hubiera puesto el grito en el cielo.
Yo tenía un tío medio coca cola y aficionado a sus buenos whiskachos, que una nochebuena le echo cubitos de carne Knorr al chocolate familiar, fusión con la que convirtió el brebaje en una sopa a la minuta. No la tomamos.
Es mas, no tomo chocolate mas que ese que viene en bolsa ya helada, marca Pura Vida y que cuesta menos de tres mangos.
Sin embargo conozco gente que hace unos concentrados mas espesos que Alan García dando consejos de gobierno, y que son un golpe de Mike Tyson, en sus mejores tiempos, al higado.
Amén de descomponerte el termotasto corporal, porque, con este calor quien se mete un chocolate caliente, o tibio. Sólo un loquito.
No baja el pavo que normalmente dura varios días, en la refri (fíjense bien que con el calor, el ave entra en curva y las intoxicaciones son bravazas)
y que ese caldo con los huesos (agua con culantro y huesos grasosos) es un tacle al organismo.
Yo ya hice mi nacimiento (esto es un programa, un sofware, matrix) no necesito ser bueno (soy tan bueno que ya parezco huevón todos los días) tirandome el último centavo en regalos, ´para en Enero, misio y muerto de calor, sin un pezziduri que me alumbre me ponga a putear y reputear como Ricardo Darin en el hijo de la novia.
Navidad es compartir. Las huevas.
Navidad es paz. Las huevas.
Navidad es buenas intenciones. Las huevas.
Con que no nos engañen. no nos roben los sueños y con sostener la posibilidad de un mundo equitativo me conformo.
Pero para eso necesitamos todo el año, no un solo día.
Hoy APUNTO EN MI DIARIO que no me dejare inocular de consumismos.
Me voy a regalar un poco de vino y un poco de ti.
Say no more.
26.9.13
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Diario de la desocupación
Página 28- Suicidas políticos apolíticos
Hace unos años cuando mataba las horas del día en la universidad, con un grupo de pequeños burgueses, caviares y gente de base formamos un FER para postular a las elecciones de la facultad.
Como eramos -entre tanta bazofia, el menor de los males- ganamos el proceso por un amplio margen.
Recuerdo que nos reunimos con los catedráticos simpatizantes del grupo. Uno de ellos, el chino Benitez, quería que voláramos a todos los docentes que habían servido (y se habían beneficiado con creces) durante la gestión del Rector, el inefable Raúl Peña Cabrera.
Muchachos, al fin y al cabo, y tiernos como choclo fresco serrano, muchos se opusieron alegando que esos señores eran buenos enseñando.
Hubo idas y venidas y la discusión se cerró cuando el chino Benitez(*) -ya hecho una verga- se retiró del bar donde nos reuníamos a complotar, (La china, una camara de gas entre dos talleres de reparación de automóviles en Jesús María, cuya propietaria era una norteña culona y asuripantada) asegurando que íbamos a pagar nuestra candidez con una buena dosis de realidad. Y así fue. La realidad recargada nos dió de patadas en el poto.
Dos meses mas tarde y en tratos con los apristas nos desalojaron sin asco con amenazas de acusarnos de terroristas y de expulsarnos.
Y lo que pudo ser, nunca se dió porque no fuimos capaces de asumir nuestra responsabilidad real. Matar no es una opción en cualquier guerra.
Años después, revisó con interés las causas porque la actual administración de Lima, cuya dirección está en manos de una persona cuya honestidad no esta en duda nunca, se deja copar por las mismas mafias que convivieron con Castañeda, siguen ganando licitaciones tramposas, y siguen manejando las cosas como si el Alcalde fuera el mudo de antaño.
Encuentro en mis anotaciones, que la escasez de cuadros de izquierda es lamentable y que la metamorfosis de los apristas y fujimoristas (enemigos jurados de la gestión) es impresionante. Ahí siguen. Ahí están.
Lo de Relima podría ser la punta del iceberg que muestra la incapacidad para liquidar enemigos que sufrimos los románticos de la zurda.
Es más, si le sumamos el síndrome de Belaunde (confiar demasiado en quienes nos rodean) nos vamos a encontrar con la señalización de peligro inminente, de lamentable descuido que se nos acerca.
Se habló de la formación de un Comite de fiscalización "Manos Limpias" para evitar cualquier exceso de confianza que genere que alguien empiece a llenarse los bolsillos con plata de la ciudad.
¿Se puede asegurar que esto no esta pasando en estos momentos?
Como sea, nuestra obligación es poner la pica en Flandes y dejárselas ahí picando, rodando, para que se hagan famosos.
Cuidado con eso, porque si camina como rata, tiene cola, huele a rata, no parece, es una rata y hay que fumigarla en nombre de la decencia que nos acompaña desde la formación en casa y desde los valores que nos inculcaron nuestros maestros más queridos.
El tiempo vuela. No se pierde el tren al que nos ha convocado la historia.
(*) A los años me encontré el profesor Benitez, era autoridad universitaria, manejaba un buen auto del año, vestía de saco y corbata y me resumió su filosofía de vida actual, con una frase cantinera: "los cojudos compadre, no llegan al cielo, y si me voy a ir al infierno mejor me voy cómodo en mi Toyota que incomodo en tu burro".
HDP
31.8.13
DIARIO DE LA DESOCUPACION
Diario de la desocupación,
Página 27 Convivir con la absoluta infamia
Cuando Glorias se levanta, y mira sus pies sobre la alfombra de estera, recuerda esa niñez, ahora algo lejana, en donde no tenía zapatos.
Su mamá por la noche, le vendaba los pies con fuerza a la usanza de la China anterior a la revolución cultural y le colocaba medias de lanilla de diferentes colores para protegerla del frío inclemente, pero zapatos no tenía, quizás por eso cree, que sus pies, chiquitos pero anchos son la lógica consecuencia de haber tenido una niñez de pobre, siempre descalza. Y siente emoción al vestirse cuando las prendas interiores son de ese color rojo serrano, por que le recuerdan su primer juguete de la infancia, una pelota de plástico que con el tiempo se hizo hueco y se desinfló hasta convertirse en un amasijo chato y sin vida, desprovisto de las alegrías de la infancia. Pero mientras duro fue de una belleza suprema.
Ella es capaz de hacer cosas para luchar contra el pasado que a veces se le presenta con la misma cara de las carencias y armado de espadas de deudas, de cobradores insolentes, de negativas vergonzosas.
Ella aun recuerda como suele doler el estomago cuando hay que esperar para comer, con tan solo un pan y un poco de té bailando en el estómago hasta altas de la noche.
Su madre llegaba apurada, despeinada, algo culposa, y siempre traía solo fideos, vísceras de pollo, pero ese caldo grasoso solía saber a ambrosías.
Su padre no estaba, aparecía mas tarde, a veces dormitando los tragos, a veces presa de una furia impostergable, a veces bueno como el pan caliente, la leche tibia, o la sonrisa de la satisfacción.
Pero la pobreza es infame, la pobreza es horrible, la pobreza marca, la pobreza causa temores, deseos de revanchas, ojos de odio, inconsolables.
Y lo que mas dolor causa es la indiferencia general ante ella.
Fue Glorias quien me hablo de la gente que duerme en las calles.
El frío del invierno y la garúa inacabable, entonces caminé desde el Jr Ucayali y cruce por la calle lateral a obscuras, y allí en la puertas de ingreso a los negocios de la banca, de la bolsa de valores y en las calles de los alrededores, hombres y mujeres de edad incalculable duermen sobre cartones en el piso. Uno los puede oír roncar como si lanzaran sus estertores agónicos en medio de una noche impávida y ante sus verdugos disfrazados de hombres de negocios. Estas son sus victimas, banqueros.
Yo no entiendo de macro economías (y no quiero entender) me interesan un pepino las leyes del mercado, el liberalismo neocon me asquea pero el espectáculo de la pobreza me atraviesa el alma , mas aun cuando se trata de mis pares, de esta raza humana, a la que queremos como humanidad pero nunca como prójimo. Alguien me pide un cigarro, le acerco la cigarrera y le digo que tome dos. Vieja historia de abusos de alcohol y de drogas, mientras el hombre me habla, noto que no tiene dientes y que el frío de la noche me cala sin clemencia los huesos. Meto la mano al bolsillo e improviso un par de monedas, que entrego con culpa y con unas ganas locas e impostergables de salir huyendo ante el cuadro de la necesidad.
Pienso que cualquier iglesia o credo, o que cualquier organización de ayuda bien podría tener hospicios que den un catre en donde pasar la noche, un plato de sopa caliente, un gesto de solidaridad a esta pobre gente.
Recuerdo hace una punta de años , a mi padre, movilizando policías, bomberos y paramédicos para que atiendan un anciano que agonizaba en un jardín de Jesús María. Lo recuerdo puteando fuerte, diciendo que esto no era Calcuta, que la gente no se podía morir así, sin el auxilio de los demás. Que vivíamos tiempos terribles. Hace mucho tiempo de esto.
Los años han pasado, viejo y te habrás dado cuenta que cada día es peor y que la única forma de contarte la historia de Glorias es a través de la exacta repetición de estas palabras como sentencias:
" la pobreza es infame, la pobreza es horrible, la pobreza marca, la pobreza causa temores, deseos de revanchas, ojos de odio, inconsolables"
pero también veo en esas miradas la inexorable certeza de una venganza por llegar, y todo para que el equilibrio retome su cauce normal.
No se convive con la infamia. Ni se escribe sobre ella. Excúsenme.
23.8.13
DIARIO DE LA DESOCUPACIÓN
Diario de la desocupación
Pagina 26- No hay gestos inequívocos
Tenía que viajar. Era un trashumante ser, preso de violentas prisas, de odios liberados, de desenfados urgentes, de regresos impostergables.
El terminal terrestre estaba atestado de paisanos vestidos a la usanza de su region, ropaje para el frío duro y tejido con maestría ancestral.
Sintió que lo miraban con sorna en su condición de apurado pasajero.
Escogió -sobre un mostrador en donde lo atendía una distante señorita- un pasaje en el segundo piso del ómnibus. Era todo lo que había disponible.
Mirando de reojo, sobre el impreso, constato que le tocaba de compañera de viaje una dama, de treinta y tres años, su nombre no decía absolutamente nada pero evidentemente olía: Jazmín.
Siguiendo con el enojo del apuro, trepó al gigantesco ofidio metálico mientras un jovencito amanerado disfrazado de terramozo le indicaba que le tocaba el segundo piso y que apagará su cigarrillo, lo cual hizo no sin antes putear contra las leyes absurdas que le impedían consumir el tabaco.
La tarde mejoró de golpe. En el asiento 14, al lado del número 13 que le había tocado (no reparo nunca en esa señal del destino) se encontraba una chica que se presentaba al mundo con una blusa escotada de la cual brincaban dos pechos grandes, pecosos y provocativos.
Mientras acomodaba su maletín de viajero en el portaequipajes y su laptop dentro del morral, se cercioro que además del busto, la señorita en cuestión tenía un magnífico par de piernas que una minifalda atrevida dejaba ver.
Al sentarse, sintió la tibieza de su muslo adhiriéndose sin temores al suyo y un calorcito especial de deseo se instalo en el ambiente.
No estaba tan mal la cosa después de todo. El juego parecía prometer.
Me llamó Jazmín, dijo la pasajera y después de darle la mano, sosteniéndola, como si la pesara o midiera, le aplico un beso en la mejilla.
Disertó un rato sobre banalidades a las que Javier fingió prestar atención hasta que el carro arranco luego de zapatear un par de veces.
El transporte se interno en la carretera, como si se desplazara por un pasadizo hacia las fauces de una noche feroz y hambrienta.
Al rato, la chica empezó a dormitar y a hacer algunos ruidos blupsomanos con la boca, rechinaba los dientes con cierta agitación contenida.
Luego cayo en los abismos profundos del sueño inexorable que debe sobrevenir a todos los cansancios.
Tanto así que apoyo su cabeza en el hombro de Javier que algo incómodo comenzó a lanzarla suavemente hacia el lado izquierdo. El estomago de la mujer hizo ruidos raros. Sonaba como una indigestión en ciernes.
Casi imperceptiblemente Javier notó que la chica lo observaba un poco de reojo entre los ojos a medio cerrar. Minutos después vinieron los roces.
Ella tocaba con su rodilla la pierna de Javier, era un toqueteo evidente, obvio, empujaba su pierna contra la de el como si frotándola y como si de esa forma fuera a encender alguna fogata tardía para el trayecto.
Javier se sintió halagado: su ego creció como el de un animal sobrealimentado para los efectos de un ágape multitudinario.
El también comenzó a jugar empujando la pierna de la joven con su rodilla e incluso levantandola ligeramente para tocar el inicio de un muslo carnoso y comestible, a todas luces y a obscuras bastante tentador.
El asunto duro algunos minutos.
Tanto forzó la pierna que un calambre lo asalto por segundos.
Lo de Jazmín paso a ganar sitio, cada vez se pegaba mas y empujaba con mas fuerza, en un momento, Javier distinguió su rodilla con forma de pan francés sobre la de el. Cuando acercaba su mano, para buscar el rastro húmedo del ojo ciego, ella empujo mas fuerte y puso su cabeza entre las piernas de Javier, por leves segundos y luego entre las de ella misma, y precedido de un grito gutural y nauseabundo comenzó a arrojar los alimentos, a vomitar desesperada-mente en el piso del pesado vehículo salpicando los zapatos de todos sus vecinos.
No hay gestos inequívocos pensó Javier, cuando el deseo puede ser tan literalmente pasajero.
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