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12.1.09

LA INEXORABLE LEVEDAD DEL DOLAR



Papel mojado
Juan Torres López
La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos acaba de estimar que el déficit presupuestario de 2009 será de 1,2 billones de dólares, lo que representará algo más del 9% de PIB estadounidense. Para Obama se trata de una carga impresionante que tendrá que gobernar a partir del día de su toma de posesión pero para el resto del mundo es un aviso de gran trascendencia.En cualquier otro país una situación de ese tipo sería catastrófica para sí mismo, pero Estados Unidos dispone de un privilegio especial que le permite descargar sobre las espaldas de los demás la pesada carga de sus déficit gemelos, el presupuestario y el fiscal. Puesto que más de medio mundo utiliza constantemente la moneda que emite Estados Unidos, resulta que este país puede permitirse el lujo de pagar su deuda sencillamente emitiéndola en mayor cantidad, siempre que se mantengan las condiciones institucionales hoy día prevalecientes en el comercio y en los sistemas de pagos internacionales (libertad de movimientos para el capital y la inversión en dólares, control de la supervisión internacional o que no se haya obligado al emisor a respaldar su divisa en oro o a limitar su emisión, entre otras).Ese privilegio lo ha podido lograr Estados Unidos debido a su inicial fortaleza económica pero, acto seguido, también y gracias a su dominio imperial sobre el mundo, al control que ejerce sobre muchos gobiernos, a su presencia militar en todas las esquinas del Planeta (su presupuesto para defensa representa casi el 60% del total mundial) y, por supuesto, gracias al empobrecimiento de sus sectores sociales más desfavorecidos que también pagan el endeudamiento de modo especial muy particular, porque suelen salir perjudicados de las reformas fiscales y de los recortes del gasto social.De esa forma se produce una combinación de tendencias nefasta. Cuanto más débil sea la economía de Estados Unidos, más tiene que esforzarse por consolidar su poder militar y político en el resto del mundo. Y es por eso que, si Obama no diera una radical y yo creo que imprevisible vuelta de tuerca, en una situación tan crítica como la actual no cabe sino esperar que se agudicen los momentos de tensión, de amenaza y quién sabe si también de intervenciones militares y guerras de gran calado.La gravedad del momento la muestra, por ejemplo, el hecho de que sólo en los tres últimos meses Estados Unidos haya emitido nuevos billetes por valor de unos 600.000 millones de dólares. Billetes, por supuesto, que cada vez tienen menos respaldo, pues se generan justo cuando la deuda aumenta y se agudiza la crisis de su economía productiva. Estados Unidos está inundando a la economía mundial de papel mojado. Es algo que puede hacer, como acabo de señalar, porque tiene capacidad para imponer silencio y sumisión a los demás gobiernos y porque una buena parte de las empresas multinacionales que gobiernas en realidad al mundo son norteamericanas pero que termina por debilitar sin remedio a la economía internacional, que se ve obligada a utilizar una divisa degradada y a tomar como referencia un numerario cuyo valor solo proviene del poder imperial de quien la emite.Mientras que la situación empeore y la deuda pública y privada (que ya representan el 60% y el 360% del PIB estadounidense respectivamente) sigan creciendo (lo que seguramente va a ocurrir como acaba de advertir Obama) Estados Unidos no hará otra cosa que externalizar su coste sobre el resto del mundo y seguir procurando que su deuda la paguen los demás países y los más pobres de su nación.Tan monumental es la deuda que está generando que incluso se está hablando de alternativas verdaderamente radicales e incluso sorprendentes. Se comienza a plantear, por ejemplo, la posibilidad de condonar la deuda estadounidense en aras de garantizar la estabilidad de los pagos y los cambios en el planeta, toda vez de que la mayor parte de ellos están referidos a su divisa. Se trataría, desde luego, de un escándalo descomunal, de un acto de verdadera piratería económica y de una inmensa y atroz injusticia si se tiene en cuenta la mezquindad con la que siempre se ha tratado la deuda de los países más pobres.También se ha llegado a especular con la creación de una nueva divisa estadounidense que supondría una verdadera operación de mesa limpia en la economía mundial ante un dólar ya convertido verdaderamente en un papel que carece del valor que dice representar. De hecho, la Reserva Federal de Estados Unidos está tratando de dar un paso decisivo en ese sentido, emitiendo deuda por su cuenta, al margen del Tesoro y del Gobierno. Algo que no solo le daría una autonomía muy difícilmente compatible con los principios constitucionales del estado democrático que acabó con el absolutismo (como en realidad creo yo que supone en general el régimen de independencia de los bancos centrales) sino una manera de ir desligando al dólar de los compromisos y de la realidad cada vez más deteriorada de la economía norteamericana, pues a la postre vendría a representar una especie de nuevo numerario. Y todo ello, sin descartar que el propio Obama tomara nada más llegar alguna medida de estabilización radical sobre su moneda, para oficializar su pérdida de valor que ya es un hecho indisimulable.La disyuntiva de Estados Unidos es terrible para los demás. O emite dinero sin límite, lo que supone echar el peso de la deuda sobre los demás y deteriorar su equilibrio social interno, y además correr el riesgo de una gran inflación si la coyuntura cambiase; o pone en marcha una operación de gasto efectivo descomunal, pero que debería ser tan inmenso que no es previsible que pudiera generarlo ni siquiera movilizando a todo su aparato productivo si no es mediante una guerra de grandes dimensiones.Obama y especialmente su futuro vicepresidente están dando pistas sobre las cuestiones económicas, pero limitándose a advertir de la gravedad de la situación. Con toda seguridad, el nuevo presidente de Estados Unidos tendrá que ser mucho más explícito a partir de su toma de posesión. Quedan, por tanto, muy pocos días para adivinar qué destino nos aguarda a todos porque lo que está claro es que lo que resuelva Estados Unidos nos incumbe de lleno.


(*) De Rebelión
Según el Dr Peter Garca -Keynesiano como el presidente Catrasca que lo copia descaradamente- la devaluación del dólar es inevitable como una suegra presente en el matrimonio religioso de su hijita casadera.
Los gringos deben tanto dinero al mercado internacional que van a tener que devaluar si o si. Naturalmente que apuntalarán la economía casera con aumentos salariales y tendrán tranquilo al people jugando con las demandas civiles de siempre. El negro tiene que traer bajo el brazo hartos matrimonios para los gays, oportunidades reales para los rednecks, mejoras radicales para los latinos y mas apertura con la zambocracia si quiere llevar el plan de rescate financiero (con beneficio colateral para los mafiosos de Wall Street) en paz y sin los feos sobresaltos que le impidan guardar algo del cambio en su propio bolsillo de personita integrada al sistema. Porque este negro es puro USA.
Ahora, es innegable que los yanquis siempre guardan un as bajo la manga para una circunstancia excepcional (y podrían salvar el partido con un gol en tiempo de descuento) pero faltando definirse el espinoso y delicado asunto de las tarjetas de crédito, próximas a reventar en la última exhición pirotécnica de la banca gringa y con una sociedad en donde TODO se compra con dinero plástico, bien podría terminar de convertirse en historia la famosa bonanza de los norteamericanos.
¿Tendrá razón el Keynesiano del Haití miraflorino, el Dr Peter Garca?
Porsiaca, deshágase de los cocos, rápido nomás.
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20.12.08

QUEREMOS TANTO A MADOFF IV








Trabajadores despedidos, ejecutivos recompensados y la estafa de Bernard Madoff
Amy Goodman
Democracy Now
Mientras se agudiza la crisis financiera mundial, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos informa que hay más de diez millones de estadounidenses desempleados. El desempleo alcanzó el 6,7% en noviembre. A esto se agregan 7,3 millones de “trabajadores de medio tiempo” que quieren trabajar tiempo completo pero no logran hallar un puesto. Las solicitudes para acceder al seguro de desempleo alcanzaron la cifra más alta en los últimos 26 años, mientras treinta estados afrontan una posible escasez de fondos para el seguro de desempleo. * Nuevamente saltaron a la vista las sorprendentes fallas de reguladores, como la Comisión de Bolsa y Valores, a partir del arresto del ex presidente del NASQDAQ Bernard Madoff (sí, se pronuncia ‘made off’, que en inglés es sinónimo de estafa) acusado de dirigir el mayor fraude financiero piramidal del mundo, con pérdidas estimadas en cincuenta mil millones de dólares, hacen parecer pequeñas a las cifras del escándalo de Enron. La imagen es desalentadora… a menos, claro, que usted sea ejecutivo de una empresa.
Se suponía que el paquete de rescate financiero de 700 mil millones de dólares, conocido como el Programa de Alivio de Activos en Problemas, TARP, por sus siglas en inglés, obligaría a eliminar las compensaciones exorbitantes a ejecutivos y los llamados “contratos blindados”. Mientras los contribuyentes estadounidenses pagan con los dólares que tanto les costó ganar, los ejecutivos de alto vuelo y los directorios de las empresas ahora están considerando adjudicarse bonificaciones multimillonarias.
Según el Washington Post, el lenguaje específico de la ley TARP que prohibía dichos pagos extraordinarios fue cambiado a último momento, mediante una pequeña pero importante edición de una oración realizada por el gobierno de Bush. El Post informó: “El cambio estipuló que la pena se aplicaría solamente a las empresas que recibieron fondos del rescate mediante la venta al gobierno de activos en problemas en una subasta”.
Lea la letra chica. De los fondos de rescate del TARP a ser desembolsados, tan sólo se les impondrían límites en el pago a ejecutivos a aquellos fondos que técnicamente se gastaron “en una subasta”. Pero el Secretario del Tesoro Henry Paulson y su ex colega de Goldman Sachs, Neel Kashkari (sí, se pronuncia “cash carry”, que en inglés significa ‘llevar dinero’), que está a cargo del programa, no tienen intención de gastar los fondos en subastas. Prefieren su Programa de Compra de Capital, que entrega dinero en efectivo en forma directa. Recuerden el curriculum vitae de Paulson: comenzó como asistente especial de John Ehrlichman durante el gobierno de Nixon y luego continuó trabajando durante un cuarto de siglo para Golman Sachs, una de las mayores receptoras de fondos del rescate financiero y principal competidora de Lehman Brothers, la empresa que Paulson dejó que quebrara.
La Oficina de Responsabilidad del Gobierno publicó un informe sobre el TARP el 10 de diciembre, en el que expresa preocupaciones sobre la falta de supervisión de las empresas que recibieron fondos del rescate. El informe plantea que “sin una fuerte función de supervisión y monitoreo, la capacidad del Tesoro de asegurar un nivel adecuado de rendición de cuentas y transparencia será limitada”. La organización de noticias sin fines de lucro ProPublica ha hecho un seguimiento del programa de rescate que reveló detalles que permanecen ocultos por el Tesoro. Al martes pasado, 202 instituciones habían obtenido fondos de rescate por un total de alrededor de 250 mil millones de dólares.
La Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo recientemente: “La implementación del TARP por parte del Departamento del Tesoro no es suficientemente transparente y no rinde cuentas a los contribuyentes estadounidenses”. Barney Frank, diputado demócrata de Massachussetts y presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, dijo anteriormente: “La utilización de estos fondos (…) para bonificaciones, para el pago de indemnizaciones por despidos, para dividendos, para la adquisición de otras instituciones, etc., es una violación a las disposiciones de la ley”.
El senador Republicano Charles Grassley de Iowa dijo acerca del vacío legal: “Las delgadas restricciones a las compensaciones a ejecutivos en el proyecto de ley original desaparecieron”. Dejando de lado por el momento que los tres votaron a favor de la legislación, la ley claramente debe ser corregida antes de que se otorguen fondos adicionales.
Las sumas de dinero que se están llevando estos titanes de Wall Street son estremecedoras. En su informe anual “Exceso Ejecutivo”, los grupos United for a Fair Economy (Unidos por una economía justa) y el Institute for Policy Studies (Instituto de Estudios sobre Políticas) informaron que la compensación de 2007 para Lloyd Blankfein, Presidente de Goldman Sachs (el sustituto de Paulson) fue de 54 millones de dólares, y la de John Thain, Presidente de Merril Lynch, fue la cifra astronómica de 83 millones de dólares. Desde entonces Merrill fue vendida a Bank of America, luego de perder más de 11 mil millones de dólares este año; sin embargo, Thain aún quiere una bonificación de diez millones.
Paulson, Kashkari y su jefe, el Presidente George W. Bush, quizá no sean las personas más indicadas para gastar los próximos 350 mil millones de dólares del dinero de los contribuyentes estadounidenses, apenas semanas antes de que se reúna el nuevo Congreso, el 6 de enero, y de que Barack Obama asuma la presidencia, el 20 de enero. Al igual que el informante de Watergate, Garganta Profunda, le habría dicho a Bob Woodward cuando Paulson recién comenzaba: “Sigue la pista del dinero”. El pueblo estadounidense, sus representantes en el Congreso y el nuevo gobierno de Obama deben seguir el rastro del dinero, remediar el vacío legal en relación con el pago a ejecutivos y exigir rendición de cuentas de los bancos rescatados por el público.
(*) Denis Moynihan colaboró como investigador para esta columna.
(*) Amy Goodman es presentadora de Democracy Now! un noticiero diario de una hora que se emite por radio y televisión en más de 550 emisoras en inglés y 200 emisoras en español.
© 2008 Amy Goodman
Texto En Inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
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11.11.08

ESTERTORES LIBERALES

Parece inaudito es como si quebrasen los EEUU: La General Motors está en bancarrota
Las acciones de General Motors cayeron más de 30% este lunes, después de que un analista pronosticara que llegarían a cero, y dijera que, aun si el gobierno rescata el gigante automovilístico, los accionistas no se beneficiarían. “Estamos reduciendo nuestra previsión para los valores de GM a cero dólares”, expresa un informe del Deutsche Bank reproducido por la agencia AFP.“Incluso si GM logra evitar la quiebra, creemos que su futuro no será muy diferente de una bancarrota”. “Creemos que los acreedores asegurados de la GM podrán recuperar su dinero, pero los demás podrán cobrar muy poco. Y los accionistas, casi nada”, según el informe.Al promediar la mañana, las acciones de GM se recuperaban ligeramente, tras haber caído a 3,02 dólares (-30%) tras la divulgación del informe del banco alemán.Las acciones de GM habían cerrado a 4,36 dólares el viernes, contra más de 30 dólares hace un año.
Gigante hipotecaria Fannie Mae, protegida por gobierno de EEUU, presenta pérdidas colosales en tercer trimestre
Fannie Mae, la empresa de los fondos hipotecarios estadounidense actualmente bajo protección estatal que le ha asignado un paquete financiero especial -compartido con Freedy Mac- de 200.000 millones de dólares, anunció este lunes una colosal pérdida en el tercer trimestre del presente año de 28 mil 990 millones de dólares. Pero no sufran ustedes, los directivos causantes del desastre han sido premiados con unos ingresos fabulosos de decenas de millones. Compensación por el disgusto.En el trimestre finalizado en setiembre, Fannie Mae registró una pérdida neta de 28 mil 900 millones de dólares, lo que representa una perdida gigantesca en comparación con el mismo periodo del año pasado en el que perdieron mil 400 millones, según un comunicado de la empresa reseñado por la agencia AFP.El grupo, que había sido refinanciado con fondos públicos mediante el criticado paquete de rescate financiero, realizó una provisión por 21 mil 400 millones en sus cuentas por razones fiscales, explicó en un documento remitido al regulador bursátil estadounidense (SEC).Los resultados de Fannie Mae, afectado por la degradación de los mercados financieros e inmobiliario, también reflejan la pérdida de valor de productos e inversiones del grupo.En relación a sus acciones, la pérdida neta representa 13 dólares, contra -1,56 dólares en el tercer trimestre 2007. Los analistas, que formulan sus previsiones excluyendo elementos excepcionales, preveían una pérdida de 1,60 dólares por acción.Fannie Mae, cuyo nombre completo en inglés es Federal Nacional Mortgage Association, originalmente se creó como una entidad gubernamental (en 1938, por el presidente Franklin D. Roosevelt) para proveer de fondos a los bancos privados y evitar el colapso de la industria hipotecaria a raíz de la Gran Depresión.En 1968 fue convertida en empresa semipública cotizándose desde entonces en la bolsa de Nueva York (bajo el símbolo FNM). Por la activa participación del gobierno en su creación y funcionamiento se les considera como Empresas Patrocinada por el Gobierno, GSE o Government Sponsored Enterprises.


(*) Insurgente
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6.11.08

PASAJE PELIGROSO


The New York Times advierte de los riesgos en los últimos 77 días de Bush
El diario estadunidense The New York Times expresó este martes su preocupación sobre las acciones que la administración del presidente George W. Bush aún pretende acometer en sus últimos 77 días al frente de la Casa Blanca. Modificaciones en los sectores de libertades civiles, medio ambiente y aborto están en la mira del gobierno de Bush, “pocas de ellas para bien”, aseguró el diario.
En su editorial de este 4 de noviembre, titulado “Tanto daño en tan poco tiempo”, el rotativo consideró que la mayoría de los presidentes tienden a dejar su sello político, sin embargo, el de Bush es una “bola de demolición”.Entre las acciones que el grupo cercano al presidente ha hecho en los últimas semanas y planea en los próximos meses, el NTY mencionó las nuevas directrices para el FBI aprobadas por Michael Mukasey, del Departamento de Justicia, las cuales permitirán mayor intromisión de los agentes en la vida privada de los estadunidenses aun y cuando no haya evidencias de conductas ilícitas.“Los agentes serán libres de usar informantes para infiltrar grupos legalmente constituidos, contratar vigilancia física prolongada y mentir sobre su identidad al investigar a un sujeto a través de sus parientes, compañeros de trabajo y amigos. Estos cambios también permiten al FBI -que tiene una historia larga de espionaje contra grupos de derechos civiles y otros- usar estas técnicas en población identificada por su raza, etnia y religión”, anota el diario.Por otra parte, en el tema del medio ambiente, menciona al secretario del Interior, Dirk Kempthorne, quien recientemente ha decidido hacer importantes excepciones a regulaciones que requieren de la revisión de científicos, como quitar animales de la lista de especies en peligro de extinción.Además, se espera para las próximas semanas, afirma el diario, que la Agencia de Protección al Medio Ambiente publique una ley que debilitaría programas creados para mejorar la calidad del aire.Sobre el aborto, el NYT prevé que poco tiempo después de este martes, día de las elecciones, el secretario de Salud y Servicios Humanos, Michael Leavitt, publique nuevas regulaciones enfocadas a restringir el acceso de la mujer al aborto, a anticonceptivos y a información sobre sus opciones para cuidar su salud reproductiva.
Bush prepara "paquetazo" de 90 leyes contra el medio ambiente antes de irse
El presidente quiere aprobar normas contra el entorno y la biodiversidad. Se permitirá que las empresas energéticas aumenten sus emisiones de CO2 en millones de toneladas. Suavizarán los límites de centrales térmicas de carbón situadas cerca de los parques nacionales y eximirán a grandes explotaciones ganaderas de diversas regulaciones sobre contaminación. Rebajarán los límites a explotaciones petroleras y sacarán al lobo de la lista de especies protegidas.
Mientras la atención del mundo entero se concentra en las elecciones de Estados Unidos, el Gobierno saliente de George W. Bush intenta aprobar a marchas forzadas un polémico paquete de leyes medioambientales que rebaja los límites de contaminación industrial y modifica normas sobre parques nacionales y especies protegidas, entre otros asuntos. De ser aprobadas, las nuevas medidas del Ejecutivo estadounidense, de las que
ayer informaba la edición digital de la revista New Scientist, permitirán que las empresas energéticas incrementen sus emisiones de CO2 y rebajarán también los límites de polución fijados para otros sectores. Otras normas permitirán llevar armas dentro de los parques nacionales y facilitarán el proceso para abrir nuevas minas o talar árboles en zonas donde habitan especies protegidas, señala Gary Bass, presidente ejecutivo de OMB Watch, una ONG dedicada a estudiar la transparencia del Gobierno. Avalancha legal "Estas medidas benefician al sector privado y debilitan la normativa medioambiental", destaca Jody Freeman, profesora de Derecho de la Universidad de Harvard. Las nuevas normas del Ejecutivo siguen un proceso de aprobación menos complejo que otras leyes y son aprobadas después de un periodo de comentario público de uno o dos meses. Una vez aprobadas, el proceso para anularlas es largo y complejo, señala Freeman. "Estas leyes crean una verdadera carga para el próximo gabinete", resalta. Entre las 90 normas pendientes de aprobación, una nueva ley permitirá que las empresas energéticas aumenten sus emisiones de CO2 en millones de toneladas. Otra suavizará los límites de centrales térmicas de carbón situadas cerca de los parques nacionales y eximirá a grandes explotaciones ganaderas de diversas regulaciones sobre contaminación. La batería de medidas incluye también rebajar los límites a explotaciones petroleras y sacar al lobo de la lista de especies protegidas. El plan de última hora de Bush no es nada nuevo. La tradición de aprovechar el periodo entre el día de las elecciones y la toma de posesión para forzar nuevas leyes se remonta a tiempos de Thomas Jefferson (1743-1826), y es especialmente intensa cuando se espera un cambio de partido en la Casa Blanca. En 2001, Bush se encontró con más de 20.000 páginas de nuevas leyes aprobadas por el Gobierno de Bill Clinton durante los últimos tres meses de legislatura. Por su parte, el Gobierno de Bush dijo en mayo que pretendía evitar una nueva avalancha legal al final de esta legislatura. Sin embargo, todo indica que el próximo inquilino de la Casa Blanca va a encontrar un copioso catálogo de leyes como regalo de bienvenida. Borradores bajo sopecha Las prisas en aprobar estas normas suelen generar irregularidades. En el caso de estas últimas medidas de Bush, la rapidez con la que se han analizado los borradores es sospechosa, señala Gary Bass. Uno de los proyectos de ley recibió 200.000 comentarios, que deben ser revisados uno a uno. Teniendo en cuenta los recursos disponibles en la oficina que se encarga de revisar los proyectos, los empleados tuvieron que analizar siete comentarios por minuto. "Es totalmente absurdo", lamenta Bass. Por su parte, la Casa Blanca negó recientemente que esté forzando normas al final del curso político y asegura que ha tomado medidas para evitar que se aprueben leyes apresuradamente. De ser finalmente aprobado, el legado de Bush será el tiro de gracia a su legado para con el medio ambiente tanto a nivel nacional como internacional. "Estas normas afectan profundamente no sólo a nuestra población, sino a todo el planeta", lamenta Bass. De Kioto al plan «insuficiente» de reducción de emisiones Durante los ocho años que George Bush ha estado al frente de la Casa Blanca, el cambio climático se ha convertido en uno de los mayores problemas internacionales. Pero nadie lo diría, a juzgar por su política medioambiental. "Lo más importante que ha hecho Bush en relación al cambio climático es no hacer nada", destaca Henrik Selin, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Boston. Mientras el resto de países industrializados ha firmado el protocolo de Kioto para reducir las emisiones de CO2, Bush siempre se ha negado a ratificarlos. De hecho, mientras la UE y otros países industrializados han endurecido sus normativas, el Gobierno de Bush ha tendido siempre a suavizarlas, destaca Selin. Al currículum de la Administración Bush también hay que añadir la negación de que el cambio climático esté relacionado con la actividad humana e incluso la manipulación de informes de agencias estatales que contradecían sus posiciones. En abril, Bush propuso un plan para reducir las emisiones de CO2 que fue recibido con frialdad por la comunidad internacional por ser insuficiente y llegar tarde. "Bush ha dejado pasar la ocasión de resolver el problema más importante al que nos hemos enfrentado nunca", señala Elisabeth R. De Sombre, profesora de ciencias medioambientales y políticas en el Wellesley College. "Es una gran oportunidad perdida", destaca.
En contra del consenso científico Fernando Sapiña-Navarro Profesor de Química Inorgánica de la Universitat de València El mismo día de las elecciones presidenciales de 2000 oímos que la Administración Bush había tomado decisiones que hipotecarían el Gobierno del futuro presidente de EEUU y que, entre ellas, había modificaciones de la legislación ambiental. Esto es un ejemplo de la turbulenta relación que han mantenido, en los últimos siete años y medio, el presidente Bush y sus asesores con distintos estamentos científicos. En febrero de 2004, en una carta firmada por 62 distinguidos científicos estadounidenses, entre ellos 20 premios Nobel, se denunció que la Administración Bush tergiversaba el conocimiento científico cuando éste entraba en conflicto con sus intereses políticos. Para ello, se colocaban personas no cualificadas profesionalmente, o con claras incompatibilidades, en puestos oficiales o en comités asesores; cuando éstos no eran controlables, se disolvían; y se censuraban o se vetaban los informes elaborados por expertos que trabajaban en organismos gubernamentales. No es extraño que, como recoge un informe de la Union of Concerned Scientists, cientos de científicos de la Agencia de Protección Ambiental hayan sufrido interferencias políticas en su trabajo y que la actitud de la Administración respondiera a una estrategia diseñada para romper el consenso desde hacía más de 30 años sobre temas ambientales. En el exterior, Bush ha declinado liderar el consenso científico ante la evidencia del calentamiento. Y la mayor potencia económica se ha negado a firmar el Protocolo de Kioto, mientras que su adversario político hace ocho años, Al Gore, ganó el Nobel, junto al IPCC de la ONU. Una asimetría incómoda.

(*) Insurgente
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3.11.08

EL ÚLTIMO GOLPE DE BUSH


El rescate, saqueo final de Bush (*)
Naomi Klein
La Jornada
En los días finales de la campaña presidencial, muchos republicanos parecen haberse dado por vencidos. Pero eso no significa que estén descansando. Si quieren ver verdadero trabajo duro republicano, vean la energía que le pusieron a sacar por la puerta grandes porciones del rescate de 700 mil millones de dólares. En una reciente sesión de la comisión bancaria del Senado, el republicano Bob Corker estaba obsesionado con esta tarea y con una clara fecha límite en mente: la toma de posesión presidencial. “¿Cuánto crees que pueda gastarse de aquí al 20 de enero o algo así?” Le preguntó Corker a Neel Kashkari, el ex banquero de 35 años encargado del rescate.
Cuando los colonizadores europeos se dieron cuenta de que no tenían de otra más que entregar el poder a la población originaria del lugar, muchas veces se enfocaron en despojar a la tesorería local de su oro y llevarse el valioso ganado. Si eran realmente desagradables, como los portugueses en Mozambique a mediados de los años 70, vertían concreto por los huecos de los elevadores. La pandilla de Bush prefiere instrumentos burocráticos: subastas de “activos en riesgo” y el “programa de adquisición de acciones”. Pero no se vayan con la finta: la meta es la misma que la de los derrotados portugueses: un último frenético saqueo de la riqueza pública antes de entregar las llaves de la caja fuerte.
¿De qué otra manera serían lógicas las bizarras decisiones que han dominado la asignación del dinero del rescate? Cuando la administración de Bush anunció que inyectaría 250 mil millones de dólares a los bancos estadunidenses a cambio de acciones, el plan fue descrito por muchos como “nacionalización parcial”: una medida radical que se necesitaba para que los bancos comenzaran de nuevo a prestar dinero. De hecho, no ha habido ninguna nacionalización, parcial o no. Los contribuyentes no han adquirido un control significativo, razón por la cual los bancos pueden gastarse su inesperada ganancia como quieran (en bonificaciones, fusiones, ahorros…) y el gobierno no puede hacer otra cosa que rogar que utilicen una parte en préstamos.
Entonces, ¿cuál es el verdadero propósito del rescate? Me temo que es algo mucho más ambicioso que un regalo que se da una sola vez a los grandes negocios: este rescate está diseñado para seguir saqueando al Departamento del Tesoro durante años. Recuerden, la preocupación principal entre los grandes jugadores en el mercado, en específico los bancos, no es la falta de crédito sino los maltrechos precios de sus acciones. Los inversionistas han perdido la confianza en la honestidad de los bancos, y con razón. Aquí es donde el capital del Departamento del Tesoro rinde frutos.
Al comprar acciones en estas instituciones, el Departamento del Tesoro lanza el mensaje al mercado de que son una apuesta segura. ¿Por qué segura? Porque el gobierno no puede darse el lujo de que fracase. Si estas compañías se meten en problemas, los inversionistas pueden suponer que el gobierno seguirá encontrando más dinero, ya que permitir que se derrumben significaría perder sus primeras inversiones de capital (nomás miren a AIG). Esa atadura del interés público a las compañías privadas es el verdadero propósito del plan de rescate: el secretario del Tesoro Henry Paulson le está entregando a todas las compañías que son admitidas en el programa –que podrían ser miles– una implícita garantía del Departamento de Tesoro. Para inversionistas asustadizos en busca de lugares seguros para meter su dinero, estos acuerdos de capital serán aún más reconfortantes que una calificación Triple A de Moody’s.
Un seguro como ese no tiene precio. Pero para los bancos, la mejor parte es que el gobierno les paga –en algunos casos miles de millones de dólares– por aceptar su aprobación. Para los contribuyentes, en cambio, todo el plan es muy riesgoso, y podría costarle significativamente más que la idea original de Paulson de comprar 700 mil millones de dólares en deuda tóxica. Ahora los contribuyentes no solamente están enganchados por las deudas sino, podría decirse, por el destino de cada empresa que les vende capital.
Resulta interesante que tanto Fannie Mae y Freddie Mac disfrutaron de este tipo de garantía tácita. Durante décadas el mercado comprendió que, debido a que estos jugadores privados estaban enredados con el gobierno, el Tío Sam siempre saldría al rescate. Era el peor de todos los mundos. No sólo se privatizaban las ganancias mientras los riesgos se socializaban, sino que además el respaldo gubernamental implícito creaba poderosos incentivos para hacer imprudentes inversiones.
Ahora, con el nuevo programa de adquisición de acciones, Paulson tomó el desacreditado modelo de Fannie y Freddie y lo aplicó a una enorme franja de la industria bancaria privada. Y una vez más, no hay razón alguna para rehuir de apuestas riesgosas: sobre todo ya que el Departamento del Tesoro no le ha exigido a los bancos que dejen los instrumentos financieros de alto riesgo a cambio de los dólares de los contribuyentes.
Para documentar nuestro optimismo, el gobierno federal también reveló ilimitadas garantías públicas para muchas cuentas de depósito bancarias. Ah, y por si esto no fuera suficiente, el Departamento del Tesoro promueve que los bancos se fusionen entre sí, asegurándose así de que las únicas instituciones que queden en pie sean “demasiado grandes como para fracasar”. Se le está diciendo, de tres maneras distintas, al mercado fuerte y claro que Washington no permitirá que las instituciones financieras del país se responsabilicen de las consecuencias de su comportamiento. Puede ser que ésta sea la innovación más creativa de Bush: el capitalismo sin riesgos.
Hay un atisbo de esperanza. En respuesta a la pregunta del senador Corker, al Departamento del Tesoro se le dificulta distribuir los fondos del rescate. Pidió cerca de 350 mil millones de los 700 mil millones de dólares, pero la mayor parte de éstos todavía no sale por la puerta. Mientras tanto, cada día queda más claro que el rescate fue promovido de manera fraudulenta. Nunca consistió en conseguir que los préstamos fluyeran. Siempre en convertir el Estado en una gigantesca compañía de seguros para Wall Street: una red de seguridad para la gente que menos lo necesita, subsidiado por la gente que más lo necesita.
Esta grotesca duplicidad es una oportunidad. Quien sea que gane la elección del 4 de noviembre tendrá una enorme autoridad moral. Puede ser utilizada para hacer un llamado a frenar la distribución de los fondos del rescate, no después de la toma de posesión sino ahora mismo. Todas las acuerdos deben ser renegociados inmediatamente, y que esta vez sea el pueblo el que obtenga las garantías.
Es riesgoso, claro, interrumpir el rescate. Al mercado no lo gustará. Nada podría ser más riesgoso, sin embargo, que permitir que la pandilla de Bush le dé este regalo de despedida a los grandes negocios, el regalo del que continuaría tomando.
* Naomi Klein es autora de La doctrina del shock.
www.naomiklein.org.
Copyright 2008 Naomi Klein. Este texto fue publicado en The Nation.
Traducción: Tania Molina Ramírez.

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DINERO PLÁSTICO


La crisis llega a las tarjetas de crédito (*)
Millones de personas no parece que tengan otra opción que tirar la pelota para adelante, y hacen cargos a la tarjeta de crédito con la certeza de que no van a poder hacer frente al pago. The New York Times estimaba esta semana en 21.000 millones de dólares (16.000 millones de euros) la pelota creada por las tarjetas de crédito impagadas en la primera mitad de 2008. En un año y medio esa cifra se puede elevar a 43.000 millones de euros.

Primero, la Casa Blanca tuvo que diseñar un plan para rescatar a los bancos. Luego a las aseguradoras. A continuación vino la industria automovilística. Le está llegando por fin el turno a las hipotecas. El siguiente caballo de Troya pueden ser las tarjetas de crédito.La metástasis de este órgano esencial de la vida económica norteamericana puede tener consecuencias imprevisibles.

En estos momentos las pérdidas equivaldrían al 5,5% del endeudamiento pendiente, y van en camino de sobrepasar el 7,9% que se vivió después del estallido de la burbuja tecnológica del 2001.Al día siguiente de publicarse esta información, American Express anunciaba la eliminación de 7.000 empleos, un 10% de su plantilla. Además anunció la suspensión de los incrementos salariales para 2009 en puestos de gestión y la renuncia a cubrir vacantes. Objetivo: rebajar en unos 1.402 millones de euros los costes del ejercicio de 2009.

El fin de un imperio

¿Es el fin de un imperio? Estados Unidos es hoy una nación de idólatras del plástico. La gente vive compulsivamente a crédito. Hasta hace no tanto cualquier hogar estaba constantemente bombardeado de ofertas para proveerse de nuevas y más ambiciosas tarjetas. Todo eran facilidades e incentivos. Pagar al contado estaba casi mal visto: podía significar que uno carecía de crédito, es decir, que era un don nadie. Privarse de cosas sólo por no disponer del dinero ya era de pusilánimes.De repente el país se ha llenado de personajes de novela de Raymond Carver, esa clase media-baja que se alcoholiza con el béisbol y con la mastercard tanto o más que con el alcohol mismo. Y que un día se pregunta cómo ha podido ser que le embarguen el coche y la casa. ¿No decían que siempre había otra solución, que de algún modo se podía quedar a deber siempre?Sí lo decían, y durante muchos años ganaron una fortuna diciéndolo. No cambiaba un dólar de mano sin movilizar un gran séquito en intereses. La morosidad no daba miedo porque en ella, precisamente, estaba la clave del negocio: en el endeudamiento perpetuo.Se podía asumir una porción fatal de morosos definitivos a cambio de las fabulosas ganancias obtenidas sobre los endeudados que siempre se desendeudan en el último minuto. Se pasa muy mal si no se tiene crédito en América.Todo eso empieza a cambiar. Mintel Comperemedia, una empresa de marketing directo encargada de publicitar las tarjetas de crédito entre los usuarios, informa de que la oferta ha descendido a mínimos del ejercicio 2004.Los bancos y las redes de tarjetas están endureciendo rápidamente sus condiciones para dar crédito y hasta lo recortan sin previo aviso a clientes de toda la vida. Hay quien se queja de que se lo han recortado hasta cuatro veces en un año.«El problema es que hace tiempo que hemos dejado de ver el crédito como un recurso de emergencia para confundirlo con el dinero de cada día», reconocía Susan en un comentario a la edición electrónica de The New York Times. Richard, un lector de Lenox, en Massachussets, se permitía ser irónico: «me he hecho la cirugía plástica...¡he cancelado mis tarjetas de crédito!».Lo que ocurre ahora se explica en parte porque la crisis hace cundir el desempleo y la morosidad, pero no sólo. Los beneficios de las tarjetas de crédito disminuyen por una serie de factores que incluyen desde los costes financieros, que se mantienen elevados en época de desconfianza bancaria, hasta la contención en el gasto por parte de los usuarios.En otros momentos la respuesta a ello ha sido incrementar las tasas y comisiones. En las circunstancias actuales el margen de maniobra se estrecha mucho. ¿El negocio se ahoga?En este contexto puede sorprender que la otra gran red de tarjetas de crédito, Visa, por la que pasan el 52% de las transacciones de todo el mundo, se haya descolgado este trimestre con unos resultados inesperadamente positivos. No es que sean unos resultados óptimos, pero sí quedan llamativamente por encima de lo esperado en estos tiempos de tribulación.Visa ha ganado 625 millones de euros en el ejercicio fiscal de 2008. Estos resultados contrastan con los 670 millones perdidos en el ejercicio anterior. Visa anunció un beneficio neto de 96 centavos por acción y un incremento del 20,6% sobre su facturación del año anterior. Entonces facturó por valor de 4.047 millones de euros y ahora lo ha hecho por valor de 4.881 millones.

Débito, mejor que crédito

Claro que hay un secreto: el presidente y consejero delegado de Visa, Joe Saunders, afirmó que hoy en día el 53 por ciento de las operaciones mundiales de la compañía son de débito y no de crédito. Este dato resulta coincidente con los datos de un análisis sobre la evolución de las tendencias de pago en los Estados Unidos publicado este mes de octubre en el boletín de la Reserva Federal. En él se lee que entre los años 2003 y 2006 se disparó en Estados Unidos el pago «sin dinero» a razón de un 4,6% cada año, pasando de 63.000 millones a 72.000 millones de euros.Por primera vez en este periodo las tarjetas de débito han empezado a imponerse a las de crédito, particularmente a la hora de hacer una multitud de pequeñas operaciones cotidianas de escaso valor. La proliferación de las facilidades tecnológicas y la generalización de la cultura del «dinero de plástico» crece rápidamente incluso en zonas rurales del Medio Oeste americano.¿Es el débito el futuro, es el crédito el pasado? Aunque esa sea la tendencia, queda por resolver el presente, donde todavía son legión los hechizados por la Circe de plástico, desde particulares acostumbrados a gastar lo que no tienen hasta pequeños negocios habituados a usar el crédito como forma de vida ante cualquier contrariedad. Nadie les había avisado de que hubiera ninguna razón para cortar el grifo. Hasta ahora.
(*) Insurgentes

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