3.5.08

PORQUE MI PATRIA ES HERMOSA



Javier Heraud desenterrado por César Hildebrandt (*)
Javier Heraud había nacido seis años antes que yo, así que cuando se murió de treinta balazos disparados por la Guardia Civil yo tenía quince años, estaba en el colegio militar Leoncio Prado y apenas me enteré del ­asunto.Dos años después, sin embargo, liberado de la ceguera que imponía el colegio, leí a Heraud, quise a Heraud y juré que jamás lo olvidaría.Más tarde, en “Caretas”, cuando entrevisté a su familia para una nota, percibí que a ellos –sus padres, su hermana– lo que había hecho Heraud les parecía romántico y suicida pero no heroico.Heraud era mellizo generacional de César Calvo, con quien compartió el premio “El poeta joven del Perú”. Pero mientras a César lo habían secuestrado las palabras y las mujeres –en ese orden–, a Javier lo raptaron las ideas.Había estudiado en el “Markham”, donde siempre fue uno de los primeros, y había ingresado a la Católica con el primer puesto en Letras. Era buenmozo sin remordimientos, talentoso hasta la precocidad, tierno y buenazo hasta la pared de enfrente. Con “El viaje” había ganado un premio –en esa época los premios no se daban al toma que te doy– y con “El río”, en 1960, había sorprendido a la crítica. Su poesía tenía mucho de agua limpia que discurre y ­alimenta y a mí lo primero que me impactó fue la limpia de retórica que Heraud había hecho con sus textos. Heraud no quería escribir para impresionar y por eso impresionaba, no aspiraba a ser citado y por eso llamó tanto la atención y no quiso hacer poesía social al uso en los cincuenta y por eso sus poemas tenían la serenidad geográfica de un mundo que él no parecía crear sino descubrir al mismo tiempo que sus lectores. Y por todo eso era casi imposible ­aceptar que el autor de “El río” tenía apenas 18 años. Sólo la poesía francesa había producido precipitaciones tan magníficas.Todo en Javier fue vértigo impaciente. Fue profesor de inglés y lenguaje a los 17 ­años, apenas salido del colegio, y teacher en el Guadalupe a los 18. Y habiendo ingresado a la Católica se matricula también en San Marcos, donde empezaría sin ganas ­una carrera que sólo podía hacerlo infeliz: la abogacía.La revolución cubana tronaba en sus oídos, los movimientos anticoloniales cantaban himnos y ganaban guerras, a Jacobo Arbenz lo había depuesto la CIA hacía seis ­años, Juan Bosch estaba a punto de gobernar República Domicana –la CIA lo sacaría del poder siete meses después y luego Lyndon Johnson enviaría 50,000 hombres para respaldar al mequetrefe de Balaguer–, a Jesús Galíndez no le encontraban el cadáver, a Patricio Lumumba ya lo habían empezado a matar entre belgas y norteamericanos, y por todas partes los jóvenes peleaban para que el mundo fuese más de Gramsci que de Mussolini, más de los justos que de los esbirros.Así que Heraud se fue a la Unión Soviética, invitado; a París, por gracia de unos amigos próximos al socialprogresismo peruano –al que Heraud se había adscrito–; y a Cuba, invitado por el régimen que en ese momento parecía encarnar todas las virtudes y carecer de todos los defectos.De regreso, Javier no pudo ser el mismo. ¿Le mortificaba la conciencia haber sido un niño de clase media al que nada le faltó? ¿Lo envenenaba esa culpa gratuita que persiguió a Vallejo, cuya tumba parisina había visitado? ¿Lo convencieron los argumentos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, una escisión temprana del Apra decidida a imponer por la fuerza un modelo de sociedad más próximo a los valores de la civilización? ¿Fue engatusado –como dicen los mezquinos y los parásitos de las becas– por astutos camaradas que lo llevaron al suicidio?Lo que se sabe es que el 15 de mayo de 1963 Javier Heraud está huyendo de un destacamento policial que ha dado con su paradero de guerrillero perdido en medio de la selva. Heraud y Alain Elías, que sobreviviría milagrosamente, van corriente abajo por el río Madre de Dios cuando los policías los avistan. Los primeros testigos –los que valen– dijeron que, viéndose perdidos, uno de ellos mostró y agitó algo blanco en señal de rendición. Pero ya en 1963 era difícil rendirse en el Perú. Los policías dispararon sus FAL calibre 7.62. Al cadáver de Heraud le contaron, para el protocolo de la morgue, 29 impactos. “El río” se había ensangrentado para siempre. El poeta caudaloso y el guerrillero estupefacto desaparecieron. Y la consigna de la Caverna peruana –o sea la derecha analfa que lee sus periódicos y sigue siendo analfa– ha sido silenciar a Heraud, prohibir su entrada a los parnasos a los que él jamás hubiese querido entrar. Ayer, en una silenciosa ceremonia de tono familiar, lo que quedaba de Heraud fue trasladado del cementerio “Los Pioneros”, en Puerto Maldonado, a los Jardines de la Paz, en Lima. Allí están sitos sus huesos, junto a los de su padre y 45 años después de la tragedia.Si Javier hubiese tenido las prerrogativas de Cristo y hubiese resucitado ayer, en plena ceremonia, podría haber repetido las palabras de otro gran poeta odiado por la Caverna española –o sea la casa matriz de los de ­aquí–: Gabriel Celaya:“Pensadlo: ser poeta no es decirse a sí mismo.Es asumir la pena de todo lo existente,es hablar por los otros, es cargar con el pesomortal de lo no dicho, contar años por siglos,ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante que recorre los limbos procurando poblarlos”.


(*) Aparecido en su columna del diario La Primera

2.5.08

EL OCTANAJE DEL PAPEO




Entre alimentos y combustibles por Guillermo Giacosa (*)
La creciente complejidad del mundo se enfrenta a la pavorosa tendencia a la simplificación que se ha apoderado de políticos y periodistas. Todo problema grave es, en el lenguaje de quienes manejan el poder, "transitorio".
"Ya hemos tomado las medidas para superarlos" es la respuesta más escuchada y más repetida. Y si la repiten es porque el problema no es transitorio, como quisieran, sino estructural. Es decir, la actual estructura de la sociedad no permite que esos problemas se resuelvan si no se altera dicha estructura. Como alterarla produciría un enfrentamiento inevitable con quienes manejan los hilos del poder real (los grandes conglomerados económicos), lo califican de "transitorio" y, si se agrava, le adjudican la culpa a la situación mundial sobre la que no tiene mayor influencia.
Por supuesto que, desde hace mucho tiempo, las economías están íntima y odiosamente entrelazadas, y todos dependemos de todos, pero algunos dependen de lo que decidan junto a sus pares en función de sus intereses, y otros dependemos de lo que ellos decidan en función de intereses que no son los nuestros.
En suma, el problema es estructural a nivel universal y nada nos hace pensar que haya quien pueda desviar esta tendencia. Solo los cataclismos que ella misma produce variarán su dirección, pero nunca lo harán a favor de los sectores marginales de la población mundial, sino en procura de establecer reaseguros para no perder ni un ápice de los privilegios adquiridos.
Es posible que, en ese reacomodamiento de fuerzas, algunas dentelladas vayan a parar a la carótida de los pares, pero eso ya es parte del juego y nadie se sorprenderá si algunos poderosos dejan de serlo para que otros lo sean más aún. Los pragmáticos aceptarán esta realidad, aparentemente ineludible, y optarán por seguir el carro de la historia. Quienes creemos que ese carro no va en la mejor dirección seguiremos procurando que la ciudadanía no se conforme con lo que le digan y asuma el desafío de pensar por sí misma. Hacerlo no solo es un saludable ejercicio sino que transforma a quien lo hace de objeto en sujeto, condición inherente a todo ciudadano de una auténtica democracia.
Me conduce a esta reflexión la armoniosa conversación entre el presidente García y la periodista Valenzuela y el tema del aumento en el precio de los alimentos que allí trataron. Según el senador Dorgan, de EE.UU., "los países pobres del mundo gastarán unos 38,700 millones de dólares en importación de cereales este año, el doble de la cantidad que pagaron hace dos años por la misma cantidad, y un 57% más de lo abonado en el 2007". Es decir, los pobres se empobrecerán y los ricos ya sabemos. ¿Serán suficientes las medidas internas que mencionó García? Ojalá.
Un dato para reflexionar: el enorme aumento en la producción de etanol no ha hecho bajar un centavo el precio de los combustibles, pero ha logrado aumentar el precio de los alimentos. Alguien debe beneficiarse, supongo, de esta aparente irracionalidad.

(*) Aparecido en su columna del diario Perú21

DEMOLIENDO VIDAS




García y los derrumbes asesinos por César Hildebrandt (*)
El ingeniero Ernesto Ciriani Pérez-Alcázar llamó hace más de tres meses a una radio donde el alcalde Manuel Masías se estaba luciendo derramando promesas litradas y a granel.Ciriani le planteó un problema específico de comercio ilegal que ya obraba en poder del municipio y tenía número de expediente y todo. Alguien había incumplido una norma en la calle José Gálvez, cuadra 5, Miraflores.–No se preocupe: hoy mismo, esta tarde misma, lo recibiré y veré su reclamo, que me parece justo –dijo Masías sin que se le moviera una pestaña.–Muchas gracias, señor alcalde. Allí estaré –dijo Ciriani, quien estaba grabando la conversación.La locutora no cabía en su pellejo. Masías resolvía las cosas en tiempo real, los oyentes parecían quedar estupefactos ante tanta atención, Miraflores progresaba desde una cabina radial.Ciriani fue esa tarde pero nadie lo atendió.Regresó al día siguiente pero nadie lo atendió.Fue a la siguiente semana pero nadie lo atendió.Pasaron tres meses y nadie lo atendió.Hasta hoy nadie lo atiende.Ese es el retrato robot de Manuel Masías: un irresponsable demagogo, un mentiroso al menudeo, un señor al que debiera levantarse el secreto bancario en vista de tantas remodelaciones inútiles, tantas veredas vueltas a hacer para ganar 60 centímetros de ancho, tanto cemento que redunda y huele mal.Ahora dice Masías que “investigará hasta las últimas consecuencias”. Las últimas consecuencias deberían llegar hasta su puerta. Porque Masías –si el Perú fuera un país y no un cobertizo– tendría que ir a parar a la cárcel junto a los mandamases de “Inversiones Jaqueline” (promotores) y “JIJ Ingenieros SAC” (dizque constructores). Este triángulo bermudiano tiene responsabilidad penal en el asunto porque desde el 11 de febrero de este año el señor Alejandro Pinglo Meza Cuadra –cuya vivienda, contigua a la construcción salvaje, ya tenía daños estructurales– había hecho una advertencia pública sobre lo que podía ocurrir.“Apenas empezaron a excavar, mis paredes se rajaron. Era evidente que lo estaban haciendo mal y allí mismo las autoridades debieron parar la obra”, declaró Pinglo Meza Cuadra al diario “La República”.¿Qué pasó entonces? ¿Por qué no mandaron a parar?Masías admite ahora “que los técnicos del municipio inspeccionaron la obra y no encontraron nada irregular”.¿Y cuánto costó que no encontraran? ¿Cuánto hubo en juego para que no se dieran cuenta de lo que era clamorosamente evidente?¿O es que los técnicos del municipio de Miraflores sólo son imbéciles?Pero tanto si son chulos de la construcción como si son ordinariamente imbéciles, las huellas llegan hasta la responsabilidad de Manuel Masías.Masías ofrece ahora hoteles para los damnificados, asesoría legal para los familiares de las víctimas, cara de circunstancias para las cámaras, voz adolorida para los micrófonos, seriedad de enterrador para las fotos. Y se atreve a decir que la culpa la puede tener “la desburocratización, el destrabamiento de las licencias, el premio a la rapidez y el descuido, quizás, de la seguridad”. Es cierto que una ley construida por el Apra (y Graña Montero) permite lo inimaginable en materia de edificaciones. Pero también es cierto que quien tiene vigilar –aun corrigiendo de facto a la ley– que la celeridad administrativa no permita que rufianes de la construcción maten obreros, es el alcalde.Ya el presidente del Colegio de Ingenieros del Perú ha dicho que, luego de ver el grosor de la calzatura, es posible afirmar “que en esa obra los ingenieros especialistas brillaron por su ausencia”.Y el viceministro de Trabajo, Jorge Villasante, ha sido preciso: “Esta tragedia pudo ­evitarse”.Y el jefe de Defensa Civil se ha sumado: ­“Aquí (en Reducto, Miraflores) se han cometido las mismas faltas que en Gamarra (donde murieron hace poco ­ocho obreros sepultados por otro derrumbe)”.El día de la tragedia, muy temprano, hubo un leve deslizamiento de piedras. Los obreros que estaban en la zanja de 20 metros de profundidad –donde iban a ir los cimientos de un edificio de cinco pisos con dos sótanos de estacionamiento– se miraron unos a ­otros. ¿Sería un presagio, un ­aviso? Lo cierto es que en ese momento los trabajadores presentes en la excavación eran once. Siete de ellos salieron antes del derrumbe de aquel muro criminalmente levantado. De modo que –para usar el lenguaje de la Cámara Peruana de la Construcción– podemos sentir algún alivio: los muertos pudieron ser una oncena.Pero si el expediente policial conduce a la casa de Manuel Masías, el político le toca el timbre a Alan García. En ­efecto, este gobierno que tan bien se vende ha promulgado, con la anuencia del Congreso en su fase de tapizón de tránsito intenso, la ley que permite, en efecto, el crimen organizado en la construcción civil.Me refiero a la ley 29090, ­aquella que –a la caza del perro del hortelano– salió de la presión de las constructoras (y de su chequera), aquella que García firmó con alegría cementera, aquella que permite construcciones sin licencia, sin perfil técnico, sin supervisiones de ninguna clase. Y las permite para urbanizaciones “de no más de cinco hectá­reas”, “edificios que no superen los tres mil metros cuadrados y tengan hasta cinco pisos”, “viviendas de hasta 120 metros cuadrados” y “ampliaciones que no superen los 200 metros cuadrados”.O sea que García, los constructores y Garrido Lecca, con su bandera de huesos cruzados flameando en el mástil, han decretado la informalidad homicida en la industria de la construcción. Pero de eso nadie habla. A esos temas se les echa tierra. Como a los obreros.¿Dónde están los matanceros de Gamarra? ¿A cuántos ­años los condenaron?¿Dónde estarán los de JIJ Constructores?Quizás tomándose un preocupado cafecito con algún inspector municipal.


(*) Aparecido en su columna del diario La Primera

1.5.08

CLÁSICO ES GANARTE


EL VIRIL DEPORTE DE LA PELOTITA

Chelsea llegó a la final
Londres.– Por primera vez en su historia, Chelsea disputará la final de la Liga de Campeones. El elenco azul superó 3-2 a Liverpool en el partido de vuelta. El cotejo quedó igualado en los 90 minutos 1-1, por lo que se decidió en el tiempo extra ya que el mismo marcador se obtuvo en el choque de ida.Didier Drogba abrió la cuenta a los 32 minutos de un fuerte remate con la pierna derecha. El español Fernando Torres igualó a los 64’. En el suplementario, Frank Lampard, de penal a los 97’, y otra vez Drogba, a los 105’, aumentaron la cuenta. Pero el atacante del Liverpool Babbel puso otra vez tensión en el partido al descontar a los 116’.


Boca ganó, pero hinchas agreden al árbitro
Buenos Aires.- Desazón. Eso fue lo que llevó consigo el cuadro de Boca que, a pesar de vencer a Cruzeiro por 2 goles a 1, no supo aprovechar su dominio en el partido para ampliar el marcador y mantener su valla invicta hasta el final. Los goles fueron marcados por Riquelme y Dátolo, mientras que Cruzeiro descontó por un autogol de González. Minutos antes de culminar el encuentro, el árbitro asistente fue agredido por la barra local. La revancha será el próximo miércoles.


Fue pura garra

Universitario ganó el clásico por 2-1 y se convirtió en el único líder del campeonato Apertura.

Apareció en el momento justo. Tantas veces criticado, Roberto Jiménez no hacía caso. El delantero crema esperó pacientemente y su gol llegó. Malingas cerró la victoria de Universitario a los 87 minutos. Neyra adelantó a los cremas a los 28’, mientras que Bologna puso el empate momentáneo a los 84’. Jiménez no había trascendido mucho en el partido. Los hinchas se desesperaban cada vez que el atacante perdía un balón. Pero Gareca seguía confiando en él. Hizo caso omiso a las voces que pedían el cambio del delantero sullanense y obtuvo recompensa. Otro que apareció en los momentos justos fue Neyra. El ahora conductor merengue anotó el primero y cedió un gran pase para Rabanal. Éste habilitó a Jiménez para que solamente añada el balón. Ni siquiera la imitación de Bologna a la celebración del Vagón Hurtado pudo amilanar a los cremas. La garra que hizo famosa a la camiseta de Universitario volvió a aparecer. Mientras tanto, Soto volvió a sufrir su falta de replanteamiento. El técnico de Alianza Lima sigue demostrando que aún no está preparado para asumir el gran reto de salvar al equipo victoriano.

ALINEACIONES:Universitario: Fernández; Duarte, Araujo, Balta; R. Torres (Bernales), González, M. Torres (Rivas), Rabanal, Neyra; Hurtado y Jiménez.Alianza Lima: Bologna; Herrera, Salazar, Arakaki, Tenemás; Ciurlizza, Fernández, Faiffer (Soto), Montaño; Aguirre y Benavides (Baylón).Árbitro: Percy Rojas.


Después de haber visto el extraordinario partido que jugaron el Chelsea y el Liverpool (3-2) y los que apuraron Boca y Cruzeiro(2-1) y San Lorenzo vs River Plate(2-1) nos plantamos estoicamente frente al televisor a sufrir una versión más del clásico del fútbol peruano bastante venido a menos y con la esquizofrénica transmisión que nos aplican el íntimo Beingolea y su carnal Peredo. A estadio lleno y en ese peloteo intrascendente que caracteriza el balompie nacional nos soplamos los noventa y tantos minutos. Naturalmente que ganó el menos malo o el que menos mal jugó quedando demostrado que el Sr José Soto no entrena ni a su familia y que su hermanísimo Jorge "Camello" Soto (tránsfuga de los predios pavísticos) ya debe estar pensando en dedicarse a algún otro rubro mas propio para su avanzada edad y la frialdad de su pechito. El zambo potón Montaño (la disputada estrella colocha de los compadres) fue anulado por una marca eficaz (por lo constante) y no pudiendo alimentar a esos delanteros inócuos como Hurtado, Aguirre, el hijo de Baylón (que en Alemania debe haber estado trabajando de discjockey y que es una deshonra para el prestigio de su viejo) y Benavides (otro que debería pensar seriamente en cambiar de oficio) Alianza produjo tan sólo contadas situaciones de peligro que fueron resueltas por la defensa crema -fiel a su estilo- tirando pelotazos por donde caiga y a ver qué sale. En la U, el "Riquelme peruano" ("Laura Bosso" Garecca esta fumando de la mala) Donny Neyra le clavó un gol de fulbito al turronero Boloña (ojo Montaño, ojo Aguirre, la pelota no mata, uno no se voltea así en un tiro libre) y cuando parecía luego de un penal regalado para los grones que la cosa terminaba en un vulgar empate apareció con la brujería piurana (y la gitanería que lo identifica) el "Malingas" Jimenez (otro que ha sido goleador pero de Play Station) y sentenció una diferencia que pone al cuadro merengue en la punta, a los pavos de segundones, a Alianza a pelear para quedar entre los siete primeros, a Malingas lejos de la bronca de la hinchada, al gordito Neyra como salvador de la selección del Chemo, a los dirigentes de Alianza en picota, a los de la U sueltos en plaza (y en caja), a Garecca rumbo al aumento, y a José Soto en la léctura de la sección de empleos clasificados del decáno. Hay una sola manera de sintetizar este resultado en pocas palabras.
Fiesta gallinácea y duelo para los cagones. En cuanto al fútbol como tal, sin comentarios.

NO HAY DERECHO (S)





Los derechos secuestrados por César Lévano (*)
Ahora que se habla tanto de terrorismo, es bueno precisar que en el Perú se ­ejerce un terror cotidiano contra el pueblo, sus derechos, su vida y su estómago. Ése será sin duda el leit motiv del mitin que esta mañana realiza la CGTP en la Plaza Dos de Mayo.¿Qué otra cosa, si no crueldad y violencia, significan los despidos en masa que dejan sin pan a miles de trabajadores cuyo crimen consiste en organizar o defender sindicatos?¿Qué otra cosa significa el privar a los trabajadores de conquistas como la jornada de ­ocho horas, el derecho a la seguridad social, a las vacaciones y la compensación por tiempo de servicios?¿Qué, si no terroríficas, son, para la mayoría de peruanos, las alzas de precios, la corrupción, el desempleo?¿Qué, si no terrorismo de Estado y licencia para matar, es el Decreto Supremo 007-2008, que autoriza la intervención de las Fuerzas Armadas en los conflictos sociales?Ese decreto autoritario, firmado por el presidente Alan García, el ministro del Interior, Luis Alva Castro, y el de Defensa, Ántero Flores Aráoz, ha sido publicado el domingo 27 en El Peruano.El texto prescribe que en zonas no declaradas de emergencia, “la autoridad política o policial del lugar en que se produzcan los supuestos señalados en el artículo 2o. del presente Reglamento deberá, en el día, solicitar la intervención de las Fuerzas Armadas al ministro del Interior, quien, una vez evaluados los hechos, trasladará inmediatamente el pedido al ministro de Defensa, a efectos de su determinación.”Desde luego, el patán --perdón: quiero decir el ministro de Defensa-- que dijo “que los cusqueños se queden con su Cusco”, podrá ordenar, con su estilo campechano: ¡métanles bala, carajo! El dispositivo refleja no sólo la inflexión fascista del régimen de ­Alan García, sino también una consigna represiva dictada por Washington. En el primer tomo de Reflexiones de Fidel (cuatro tomos de peso histórico), el jefe de la Revolución Cubana transcribe al respecto un documento revelador. Son declaraciones del mexicano Alberto Arroyo.Informa Arroyo que Estados Unidos ha impuesto una Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN), que complementa el TLC firmado por México, Estados Unidos y Canadá. El primer objetivo de ASPAN, precisa, es fortalecer los esquemas militares y de seguridad para enfrentar la resistencia de los pueblos.“No es solamente”, prosigue el mexicano, “ubicar bases militares en las zonas de peligro o en las zonas con altos recursos naturales estratégicos, sino tratar de crear ­una coordinación estrecha, con planes concertados con los países, para mejorar los esquemas de seguridad que son una forma de enfrentar, como si fueran criminales, a los movimientos sociales.”¿No suena a música conocida, a letra de Decreto Supremo?

(*) Aparecido en la columna del Director del diario La Primera

¿FELÍZ DÍA DEL TRABAJADOR? ANDAAAAAA!





No sé qué se celebra hoy por César Hildebrandt (*)
Hoy es el día del trabajador, esa incomodidad que los empresarios todavía necesitan pero que parece condenada a la extinción cuando las máquinas lleguen a ser el sueño que la Toshiba tiene en mente.No sé qué diablos se celebra un día como hoy. El trabajador es la quinta rueda del coche en un sistema que premia la avaricia y perpetúa los abismos y que, contra lo que pregonan sus relacionistas, necesita mano de ­obra cada día más barata para competir con China, donde el día del trabajo tiene que ser una ironía.A diez dólares (o menos) por día, el trabajador chino es un esclavo al que le han dicho que quienes gobiernan lo representan. Lo mismo le dijeron cuando Mao babeaba la almohada y dejaba que Chian Ching hiciera de las suyas. Pero lo cierto es que el capitalismo de China es el modelo de la Confiep: control político y salarios en el suelo, una creciente productividad que más le debe a las patadas que a la tecnificación. Parte de esa trocha hacia la política de castas vitalicias la abrió entre nosotros el ciudadano japonés Alberto Fujimori. Nunca los sindicatos fueron peor tratados en el Perú. Se diría que los dirigentes de la CGTP fueron los verdaderos mártires de Chicago (me refiero a la escuela económica de Milton Friedman). Y nunca como en esos tiempos de compras y reventas de conciencias se vio más claro qué fácil es hacerle creer a la clase trabajadora que no vale un comino, que es prescindible, descartable y enfermizamente conflictiva. Además, las colas del desempleo y la ubicuidad sudorosa de los subempleados con sub­empleos múltiples eran argumentos de peso para decirle a la cajera de Wong o al obrero de Alicorp que detrás de su hambre en calma había ­una legión de hambres invictos esperando su puesto.Y la clase trabajadora se creyó todas las infamias de los teóricos del abuso y los doctrineros de la burundanga explotadora. Y agachó la cabeza más que nunca y dijo gracias cuando le congelaron el sueldo (para conservar la plaza, ¿me explico?) y gracias cuando le quitaron derechos sindicales y muchas gracias cuando vino el service y muy agradecido cuando los contratos se acortaron de seis a tres meses y gracias otra vez cuando las indemnizaciones se jibarizaron mientras las ­utilidades florecían.¿Cuándo fue que los trabajadores perdieron la autoestima y se creyeron el cuento de que el sistema les hacía un favor empleándolos? Sería bueno saber dónde empezó esa desgracia y cómo fue que la sumisión se hizo virtud. Sin ensayar una respuesta cabal, diremos que esa derrota del honor proletario pareció volverse ola mundial con las “desregulaciones” de Ronald Reagan y el desmontaje paulatino del Estado del bienestar en Europa. Y cuando “el país de los trabajadores” –o sea la Unión Soviética– se desplomó ahogado en mentiras y vodka y a Ceaucescu lo anticucharon en Bucarest, entonces vino lo peor. Si la guerra fría y el miedo a la expansión comunista habían obligado a concesiones, el suicidio del bloque soviético produjo la contrarreforma y la revancha de los conservadores. Y empezó lo peor.Y estamos en lo peor. Si la posguerra y las democracias populares del Este produjeron a Adenauer o al influyente Togliatti, el ­éxito mundial del capitalismo rastrilló a Berlusconi y a Chirac. Y cuando China demostró que el capitalismo más pujante podía hacerse con la disciplina del siglo XIX –y para eso estaba Tien Anmen y su recuerdo–, la cosa empeoró más todavía.Hoy el empleo basura pasa por “imprescindible para la competitividad” y la negación de derechos laborales es “un sacrificio que las condiciones del comercio mundial hacen necesario”. Entre la precariedad del puesto de trabajo, los salarios reducidos y la incitación al consumo satisfecha con compras a plazos que se pagan con intereses de juzgado de guardia, los trabajadores han vuelto a ser, en muchos sentidos, los parias del sistema y los ningunos del éxito global. Y si salen a la calle a protestar, son anacrónicos. Y si declaran la huelga, son chavistas. Y si exigen, comunistas. Y si se jubilan, bueno, en esa condición dejarán pronto de chillar. Pero lo que no se dice en la prensa que los desprecia pero que muchos de ellos compran es que el mayor ­anacronismo es este capitalismo refaccionado que recuerda a las hilanderías inglesas que ofendieron a Rosa Luxemburgo, las plantaciones de bananos desde donde se derrocaban o ponían presidentes en los manglares centroamericanos, y los viejos campamentos mineros de la Cerro de Pasco Corporation. Por eso decía que no sé qué diablos celebran hoy los trabajadores. Los que deberían celebrar son los que ganaron la partida. Es decir, Reagan, Chirac, la señora Thatcher (pionera). Y Hobbes y Locke, cómo no. ¿También Alan García? Sí. Pero antes, Pinochet, profeta armado.

(*) Aparecido en su columna del diario La Primera.

Nunca tan de acuerdo con el maestro Hildebrandt. Ayer, para no ir muy lejos, he visto en el programa "Enemigos Intimos", a los familiares de los obreros fallecidos en un terrible accidente de una constructora en Miraflores, confesar, con una tranquilidad de exclavos sin esperanzas, que en las obras, por necesidad, se trabaja sin estar en planilla, con lo cual no gozan de seguro social o de vida, ni de ningún otro beneficio de ley mientras los señores constructores llenan sus cuentas bancarias de una plusvalía hecha de verdadera mierda. ¿Y el Ministerio de Trabajo? .

Esto no es exclusivo de los trabajadores de construcción civil, esto afecta a todos los laburantes posibles, desde los que laboran para algún tagarote miserable hasta los que realizan sus faenas para algún principiante infeliz que sueña con la fortuna propia a costillas de pisotear las leyes vigentes. Por desgracia, el estado basurero que nos mal cobija alienta estas artimañas, las consiente y estimula con la complicidad de los gremios avariciosos de los caciques locales. Pero el cambio, el que les volteará el pastel a estos prosaicos empresarios dinerofílicos (que suelen tener relaciones sexuales con el dinero) llegará de la mano del despertar conciente de quien en realidad sepa ir en armonía con las leyes universales y generar un estado de respeto para si mismo y para toda la humanidad. El trabajo es para nosotros. Ellos -los patrones- siempre estarán al márgen de cualquier evolución. ¿Empezamos? .